• Los empresarios instalan en Boiro su república creativa

    La quinta edición no defraudó, con seis ejemplos inspiradores sobre cómo afrontar los últimos cambios socioeconómicos

    P. Calveiro

    Si un 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República española, justo 85 años después en Boiro los empresarios instauraban su propia república, la de la creatividad. Con esta declaración se clausuraba la quinta edición del Pecha Kucha, una iniciativa gestada en Tokyo como un punto de encuentro de la cultura emprendedora en donde poder mostrar los proyectos en público, que ha ido ganando repercusión año a año en el certamen impulsado por la Asociación Boirense de Empresarios (ABE), con la colaboración del Concello. 

    Seis experiencias empresariales inspiradoras protagonizaron un Pecha Kucha cuyo tema central giraba en torno a cómo la creatividad ayuda a afrontar los cambios que la crisis ha generado. La cita congregó a un buen número de asistentes y la sala principal de la sede del ABE volvió a abarrotarse para asistir a las presentaciones en formato reducido bajo cronómetro, con Alberto García, técnico de Cultura, como maestro de ceremonias. 

    La facultad de crear es el paso «previo á innovación, tan demandada a nivel empresarial», destacaba en la introducción del acto el presidente de la asociación empresarial boirense, José España. Al que siguió un recital de ejemplos próximos sobre cómo hacerlo, empezando por los pujantes proyectos colaborativos.

    Coworking de ayer y hoy

    Representando a uno de ellos, Espacio Arroelo, que en solo tres años ha reunido a una comunidad de cerca de treinta profesionales, intervino la gestora África Rodríguez, quien junto a su socia defiende una nueva fórmula de rentabilidad en la que la pasión y el impacto social tienen más peso que el beneficio netamente económico. María Magán, de La Doce, habló del espacio de coworking creativo abierto en Boiro en donde se combina la formación con una tienda de bellas artes y una galería, además de ser sede de otras iniciativas emprendedoras, como Enlasnubes o Agalice. Sin embargo, la colaboración no es un modelo de éxito inventado ahora, como se puso de manifiesto con la Cooperativa Ría de Arousa, con 42 años de historia y ansias de seguir creciendo.

    La memoria de las fábricas industriales gallegas abandonadas que el fotógrafo José Chas ha ido recuperando en un proyecto personal, en el que se embarcó al acabar Bellas Artes, dio paso a dos iniciativas que hablan del futuro del textil reivindicando un trabajo artesanal, como Thunders Love o La Poupeé d?Chloé, que a pesar de tener nombre extranjero echaron raíces en Pontevedra y Boiro, respectivamente.

    «Son proxectos de emprendemento dun mundo novo, nos que a principal materia prima son as persoas», resumía el regidor, Juan José Dieste, al cierre de la república creativa Pecha Kucha que cada año da su golpe de estado en Boiro.

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