Una historia interminable que empezó a escribirse al final del siglo pasado

19/10/2016 05:00

Que la capital lucense cuente con una playa fluvial es algo que los partidos políticos han venido utilizando como argumento para el debate, especialmente en época electoral, desde finales del siglo pasado. En 2008, el entonces concejal de Medio Ambiente, Lino González, reconoció, en una respuesta, que consideraba la posibilidad de afrontar un proyecto como el indicado. Este asunto se mantuvo en la agenda de los diferentes partidos a modo de Guadiana, hasta que en julio de 2011 los entonces alcalde, José López Orozco (PSOE), y vicepresidente primero de la Diputación, Antón Bao (BNG), presentaron el proyecto en el consistorio. Se preveía habilitar la zona de baño en el entorno de Los Robles, con cuatro pantalanes de madera. El asunto, por falta de tramitación de la necesaria documentación ambiental, quedó en vía muerta, y todo se redujo a un intercambio de críticas entre la Diputación y el Ayuntamiento, por un lado, y la Confederación y la Xunta por otro.

El gobierno local sostuvo, tanto con Orozco al frente como con Lara Méndez, que Lugo tendría playa fluvial. Pero poco o nada se hizo en la práctica para ello. Es ahora, ayer en concreto, cuando se llevaron a cabo las mediciones para determinar qué puntos del río, no sometidos a especial protección, pueden servir para el citado objetivo. El edil Daniel Piñeiro declaró: «Como sempre dixemos, Lugo vai ter zona de baño pública». Lo que ayer se hizo fue «buscar a zona máis axeitada, para que teña o mínimo impacto sobre o río, ademais de dispoñer dun acceso doado».

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