Para una persona con discapacidad tener el carné de conducir significa ganar en autonomía, en independencia y en calidad de vida. De ahí el interés y el esfuerzo de jóvenes como Mónica Cardelle, que tiene una parálisis cerebral infantil, para convertirse en conductores. Estudia Empresariales en el campus de Lugo y cree que el día de mañana, cuando tenga un trabajo, disponer del permiso y de un coche la ayudaría a no depender tanto de sus padres y de sus hermanos, que la cuidan y la animan en todo, pero también tienen sus vidas.
«Estas cousas doen»
Por esta razón, la decisión que acaba de adoptar la inspección médica de Tráfico le duele por partida doble. «Doer tamén che doen as cousas, e que primeiro che digan que a pesar das limitacións que tes o podes sacar, e logo che digan que non tes posibilidade, é moi duro», concluye Mónica.
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