Los clubes de alterne fueron desapareciendo del casco urbano de la ciudad. Las empleadas de los mismos acabaron en negocios situados en los alrededores, especialmente en las proximidades de las carreteras más concurridas.
De todos modos, existe lo que algunos denominan la milla de la prostitución que comienza en Miguel de Cervantes y acababa en Illas Cíes. Acababa, porque aquí está el Volvoreta que dejó de funcionar a mediados del pasado mes de octubre como consecuencia de la redada llevada a cabo por los agentes especiales de la Guardia Civil enviados de Madrid para montar la operación Carioca.
Este cierre fue suplido ahora, aunque en distinta calle pero en la misma zona, por el Marux. ?Están en funcionamiento, además, el Momix, en la calle Miguel de Cervantes y el café club Karina, al fondo de la calle Monforte. El citado en primer lugar, según algunos asiduos de la noche lucense, únicamente abre algunos días.
En la calle Miguel de Cervantes también funcionó hace años el club La Reja. Este local fue famoso en su momento por los precintos impuestos por la Policía Local. Patrullas de este cuerpo de seguridad efectuaron rondas nocturnas en numerosas ocasiones para velar por el cumplimiento de un decreto de la alcaldía que decretaba el cierre del local para que hiciera obras de insonorización. El Tribunal Superior de Xustiza acabó tumbando la orden municipal, pero La Reja no se salvó.
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