El histórico Marux vuelve a funcionar en la zona barrio Feixó después de llevar cerrado unos seis años
Los precintos impuestos en la operación Carioca a cuatro clubes de alterne de la capital lucense y sus proximidades hicieron que la noche lucense de la luz roja se tambalease. Tanto es así que durante unas semanas bajó de forma tan espectacular la oferta de mujeres de alquiler que incluso en un conocido club de Guísamo, en la provincia de A Coruña, se vieron microbuses de Lugo los fines de semana.
La noche, sin embargo, se vuelve a reactivar lentamente, a pesar de que los clubes van perdiendo fuelle en detrimento de la prostitución en pisos, cada vez más abundante en la capital. En los últimos días fue reabierto un histórico burdel lucense: el Marux, que funcionó durante muchos años en la calle Río Eo, en la zona del barrio Feijoo. Al final acabó cerrando sus puertas y pasado algún tiempo se convirtió en un café, «normal y corriente», como así aseguró un comerciante.
El citado club vuelve a funcionar desde el pasado viernes. Varios vecinos sitúan a la Mary detrás del establecimiento, si bien este extremo no pudo ser confirmado. Se trata de una octogenaria del barrio que no deja de despertar cierta simpatía entre algunos convecinos suyos quienes aseguraron ayer que es mujer activa, vital y con mano para llevar acertadamente los negocios. Es más, nadie se quejó de las posibles consecuencias de tener un negocio de estas características en la zona. «Esta muller -explicó un vecino- ten valentía e non vai consentir que haxa problemas».
Según dijeron, la Mary ya tuvo el Marux, sin embargo lo dejó y se fue como supuesta responsable de una güisquería de la calle Tui.
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