La actitud del sector privado va por delante de la del público, según opinan los responsables de la empresa
La única planta, situada en Begonte, trae soja de Sudamérica y materia prima ya usada del resto de España
La aportación de Lugo a la elaboración de biodiésel resulta por ahora escasa. La empresa Biocarburantes de Galicia, única de la provincia que realiza esa actividad y cuyas instalaciones están ubicadas en el polígono de Begonte, se abastece al 50% de aceite de soja y de aceite ya usado. El primero se importa de Sudamérica, y llega a la fábrica tras desembarcarse en Vigo, A Coruña o Ferrol. El segundo se compra fuera de la provincia, tanto en Galicia como en el resto de España, en una gran parte. Lo recogido en la provincia apenas no llega al 10% del aceite que se recicla para este nuevo uso.
Un convenio con la Asociación Provincial de Hostelería permite recoger aceite usado y trasladarlo a las instalaciones. La firma -como explicó en días pasados uno de sus responsables, Bruno Abad- cuenta con dos furgonetas que recorren diversas zonas de la provincia para realizar la recogida. De todos modos, lo que resulta más significativo, opina Abad, es que la actitud del sector privado va «por supuesto» con ventaja sobre el público. Menos clara, en cambio, es su impresión sobre el origen de ese distinto comportamiento de entidades privadas y públicas: «Quisiera saberlo», dice.
Planes de recogida
La empresa, por ejemplo, ha empezado a recoger aceite en municipios de Ourense y en Curtis (A Coruña). Abad explica que por cercanía y por costes de transporte esa operación resultaría más barata en ayuntamientos lucenses, aunque no se ha avanzado. En ese sentido lamenta que el Concello de Lugo tenga un plan de recogida de aceite doméstico y no haya contado con la empresa para llevarlo a cabo.
Las consecuencias de esa situación son económicas: Abad afirma que el aceite de soja puede ser hasta un 60% más caro que el aceite comprado tras haber sido usado. Así las cosas, uno de los principales objetivos de la empresa, que lleva unos ocho meses de aplicación de su plan de recogida, apunta a la consecución de más aceite usado. Abad explica que se han iniciado contactos, aunque el escenario de las operaciones está fuera de la provincia.
Con el tratamiento del aceite se logra también glicerina, que suele destinarse a actividades de uso industrial.
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