Las reses se zampan los dulces que sobran en una cafetería de A Coruña y que son enviados a Robra cada semana
¿Quién dijo que las ovejas eran solo herbívoras? Algunas de Outeiro de Rei han optado por un plus vitamínico zampándose diariamente una buena dosis de churros que, por lo general, desayunan y meriendan. Esas reses ovinas pertenecen a José Castro Alvarellos, de la parroquia de Robra, en el municipio de Outeiro de Rei. Son realmente unas privilegiadas, aunque si los veterinarios hicieran analíticas para revisar el nivel del colesterol, habría que ver los resultados.
Esta familia ovejuna está compuesta actualmente por dos madres, un padre y cuatro corderos que no llegan a un año de vida. Estos no solo son los protagonistas sino los más golosos y quienes apenas se separan de su amo cuando lo ven caminando por el prado con el apetecible desayuno. La estrella mimada es un corderillo negro, bautizado como Obama y también con el sobrenombre de colombiano. «Só lle falta falar», dice su amo emocionado por lo cariñoso que se muestra especialmente cuando ve un churro en su mano.
Que las ovejas de Alvarellos coman los churros diariamente no es una casualidad y no es que en casa se dediquen a preparárselos todos los días. No. Semanalmente reciben una partida de este dulce de una cafetería de A Coruña. Son los que van sobrando de toda la semana y que los responsables del establecimiento, vinculados familiarmente a Lugo, envían periódicamente.
En principio, estos restos fueron mandados pensado más en que sirviesen como alimento para los cerdos sin embargo un día ocurrió un inesperado incidente. Resulta que una oveja traviesa descubrió la despensa de los churros y se comió buena parte de ellos. Cuando el amo se percató de tal fechoría, lo primero que pensó fue en una indigestión del animal, pero este se quedó tan ancho. Fue a partir de ese momento cuando comenzó a repartir, casi como un premio, unos cuantos churros a sus ovejas. «Agora, xa é algo habitual. Mentres chegan os que veñen de A Coruña eu vou repartindo. Así que se acaban, teñen que agardar», apuntó Alvarellos. Al principio, a todos en casa les llamaba la atención el interés y la pasión que ponían las ovejas por este dulce, sin embargo ahora lo consideran tan normal como cuando comen nabos u otro tipo de forrajes que su amo les tiene a su disposición.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios