El soberino que es noticia al ser absuelto de un asesinato creó más de una docena de contradicciones en el juicio
Utilizando términos futbolísticos podría decirse que O Chucán, el hombre que esta semana fue noticia por ser absuelto del asesinato que se le imputaba, jugó al fuera de juego y ganó. José Carnero, un hombre sin apenas estudios al que los especialistas pusieron de casi tonto [utilizo la misma palabra que empleó su abogado], dominó de cabo a rabo a nada menos que a cuatro especialistas en cuestiones jurídicas: el fiscal jefe y tres letrados que lo que pretendían era encerrarlo, como mínimo, 14 años en una celda en la que llevaba ya tres años y pico. Finalmente, el jurado lo dejó libre porque no encontró pruebas de que fuera él quien destrozó el cráneo a la meretriz Pilar Palacios. A los once miembros del tribunal les presentaron varios indicios pero, como se sabe, éstos no sirven para condenar.
O Chucán jugó al orsay, a la contradicción. Creó más de una veintena de versiones diferentes sobre cuestiones claves. Le vino que ni pintado que los peritos lo pintaran como un hombre con un nivel de inteligencia por los suelos. Le pusieron en bandeja la posibilidad de hacerse el sueco y torear a la sala con sus múltiples versiones diferentes de aspectos claves. ¿Es realmente así o se hizo el despistado porque le convenía y porque estuaba muy bien asesorado?
Del coche que, según él utilizó una persona que fue a recoger a Pilar a su casa a mediados de septiembre de 2007, dio dos marcas diferentes, matrículas distintas, y hasta dudó del color.
Cuando le preguntaron dónde estuvo, dijo primero que en casa de su hermana en Monforte; luego que se había marchado a Pontevedra. También creó las versiones que le dio la gana sobre el maletín que supuestamente portaba Pilar. Primero reconoció que estaba debajo de una cama. y luego. que ni lo había visto.
A la víctima, según Carnero, primero vino a buscarla alguien; luego fue él mismo quien la trasladó nuevamente al club de alterne de donde la había recogido. Otro aspecto con versión doble: un chándal manchado de sangre. En un principio, O Chucán, ni lo reconoció. Al final, cuando detectó que podría ser una prueba que podía causarle problemas, sí se recordó y dijo que Pilar nunca se ponía prendas de esas características.
Pero hay más. Cuando el día que hubo la reconstrucción del crimen en Arxemil le preguntaron por sus múltiples cambios de versiones, dijo que sería porque estaba bebido. Que se sepa, en las cárceles no proporcionan alcohol en los menús diarios. Él llevaba quince días encarcelado. No estuvo fino cuando le desmontaron su coartada y le dijeron que en las cárceles no circulaba el tinto. Se limitó a negar y se achicó.
En el juicio, aplicó el fuera de juego y salio victorioso.
«Eu non a matei e todo o que están dicindo son mentiras para involucrarme»
José Carnero, O Chucán
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