Víctor Prieto ha sido el primer y único graduado en acordeón de la prestigiosa Universidad de Berklee, en Boston
Sus prestigiosos profesores del Berklee College of Music de Boston no querían que estudiase acordeón. Tras pasar una dura prueba de selección para entrar en una de las universidades especializadas en música más importantes del mundo, al acordeonista gallego Víctor Prieto lo querían convertir en pianista. Nadie antes había estudiado acordeón en Berklee ni nadie lo ha hecho después. Pero no contaban en el Harvard de la música moderna -están especializados en jazz o rock- con la confianza inquebrantable que este gallego de Toén tiene en su instrumento de fuelle. «Fui el primer, y hasta ahora el único, músico que se ha graduado en acordeón en Berklee», explica Prieto, que tuvo que luchar un año entero antes de convencer a las autoridades educativas de Boston de que el acordeón no era solo un instrumento «raro» y que servía para cursar estudios de música. «Tuve que discutir mucho, con la dificultad añadida de que al principio mi inglés era malo. Después de un año dejaron de presionarme», recuerda un Víctor que reconoce que el acordeón es un instrumento poco conocido en EE.?UU.
Fue su primera victoria, llamémosla acordeonística, en EE.?UU. Ser graduado en Berklee otorga un plus de excelencia a cualquier músico que, además de convertirse en maestro de los secretos de la armonía y el ritmo, recibe una completa preparación en el business music. Es decir, cómo tratar con agentes, productores y otras hierbas empresariales del negocio del pentagrama. Pero ni Berklee ni nadie le asegura a un músico que entrará en el Olimpo de la fama. En el 2002, Víctor Prieto ya había lanzado su birrete al aire tras acabar sus estudios y decidió que triunfar en Nueva York sería su próximo objetivo. Si están pensando que la historia parece una película, añadamos otro toque cinematográfico: «En Boston trabajaba como camarero en un restaurante y, como necesitaba el dinero, de lunes a jueves estaba en Nueva York recorriendo locales a la búsqueda de actuaciones, y los fines de semana volvía a Boston en tren para trabajar en el restaurante», señala Prieto. ¿Y cómo consigue un músico actuar en Nueva York? «En los locales en los que se organizaban jam sessions [improvisaciones musicales en grupo] abiertas a cualquiera, me subía al escenario con mi acordeón y tocaba», relata. A través de estos duelos sonoros, Prieto se ganó el respeto del exigente circuito musical neoyorquino -«tocar jazz en Nueva York es como cantar flamenco en Sevilla», explica Prieto-.
A los seis meses de su llegada a la gran capital, el acordeonista de Toén había dejado de servir mesas y tocaba en diferentes locales de la Gran Manzana. Poco después, compartía escenario con el mítico saxofonista Paquito D'Rivera, y en el 2008, Prieto colaboró junto a la también gallega Cristina Pato en el último disco de Yo-Yo Ma, uno de los mejores violonchelistas del mundo. Como guinda, acaba de editar su cuarto disco como solista junto al prestigioso saxofonista Chris Cheek. «Ahora mismo soy de Nueva York originario de Ourense», explica el, quizá, mejor acordeonista de la Gran Manzana. Un título al que ayuda la escasez de practicantes del instrumento de fuelle en EE.?UU., pero que no resta méritos a la aventura americana de Víctor.
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