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La UE se prepara para lo peor en Italia

Bruselas teme el estallido de otra crisis si triunfa el no en el referendo del domingo


bruselas / corresponsal 02/12/2016 09:43

«No sé si esto ayudará, pero espero que gane el sí», aseguraba el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al ser interpelado sobre el referendo que celebrará Italia el domingo. El luxemburgués ha preferido mantenerse a la sombra, en silencio, caminando con pies de plomo en los últimos meses para no envenenar una campaña determinante para el país mediterráneo y la UE. Un no a los cambios constitucionales que ha propuesto el primer ministro, Matteo Renzi, puede dejar al italiano fuera de juego si consuma su amenaza y dimite. La celebración de elecciones anticipadas y una eventual crisis política interna amenazan con arrastrar de nuevo a la UE hacia la zona roja de peligro. 

Bruselas teme lo peor a la luz de los sondeos y eso que todavía no se ha repuesto del brexit ni del triunfo de Donald Trump en EE.UU. En los pasillos de la Comisión la preocupación palpita en el ambiente. Se respira la misma atmósfera de inquietud que precedió al referendo británico. «Italia es un foco de problemas para la estabilidad de la UE», reconoce una fuente de la institución. Tanto es así que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, está dispuesto a irrumpir el lunes en la apertura de los mercados para comprar deuda soberana de Italia y evitar que la incertidumbre política arrastre al país al abismo. La presión sobre su prima de riesgo no da un respiro, pero todavía hay margen de maniobra. 

Los problemas pueden venir «a medio y largo plazo», aseguran fuentes del Eurogrupo. Los ministros de Finanzas del euro se reunirán el lunes en Bruselas, cuando ya se conozca el veredicto popular. «Todo el mundo hablará de ello, existe un mayor interés político», admiten. 

Lo cierto es que si las cosas se tuercen para Renzi, la UE podría perder a uno de los mayores valedores del bloque y una pieza fundamental para el reequilibrio de fuerzas de una UE volcada hacia Berlín y bajo el acoso de populistas y eurófobos. No solo no confía nadie en el compromiso de la oposición con el proyecto europeo, sino que se teme que una victoria suya los acerque al poder. «Italia es parte de Europa de una manera esencial. Si perdemos a este arquitecto, inspirador de Europa, nada será lo mismo», admitió Juncker en una entrevista con La Stampa. Algunos expertos advierten de que Bruselas está subestimando de nuevo los riesgos que entraña la cita con las urnas. Las señales no cesan. En los últimos meses la salida de capitales en Italia se ha acelerado, como ocurrió en los días previos al referendo griego del 2015. Los riesgos financieros que se ciernen sobre el país transalpino (bajo crecimiento, deuda abultada, reformas pendientes y un sector bancario en el precipicio) prenderán más rápido con la incertidumbre política y el acoso de los mercados si sale el no. ¿Habrá contagio al resto de la UE? Bruselas cree que se puede aguantar la embestida, incluso en los países más expuestos a temblores, como España. «El sistema mostró más resistencia de lo que los catastrofistas predecían y hoy estamos mejor», trata de justificar la institución que, a pesar de todo, teme un estallido. El director de Eurointelligence, Wolfgang Münchau, echa por tierra el euro-optimismo: «Podríamos estar ante la mayor quiebra de la historia».

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