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La comunidad internacional pone distancia con Fidel Castro

Solo los incondicionales le rindieron tributo en La Habana


La Habana / E. La Voz 30/11/2016 07:53

La marea humana parecía no tener fin. Decenas de miles de cubanos despidieron este martes a Fidel Castro en una abarrotada plaza de la Revolución. El homenaje a quien dirigió los designios de la isla por casi sesenta años supuso, para muchos, una mezcla de emociones. Un ambiente solemne presidió el segundo día de despedida en La Habana. «El conjunto de valores que tenemos los tenemos gracias a Fidel. Somos solidarios y estamos más preparados que los países de la región», comentaba Gabriela, una universitaria. Acudía a la plaza junto a su familia. Nadie cree que el sistema cubano vaya a experimentar cambios tras la muerte del mandatario. «Él ya preparó a todo el país eligiendo como presidente a Raúl Castro. Sabíamos que esto podía pasar un día. Nada va a cambiar aquí», asegura.

En la ceremonia de despedida oficial contó con el apoyo de los líderes latinoamericanos más cercanos a la izquierda revolucionaria de Castro. No se lo quisieron perder el ecuatoriano Rafael Correa, el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega. Acudieron también los vecinos, el mexicano Enrique Peña Nieto y los dirigentes de El Salvador, Honduras y Panamá.

Sonadas ausencias

Fueron, sin embargo, sonadas las ausencias, un detalle que se ha interpretado como un intento de la comunidad para guardar las distancias con la figura del fallecido. En concreto, no acudieron a la cita los líderes de Brasil, Argentina, Chile o Perú, distanciados ideológicamente del régimen cubano. Parte de América Latina ha rechazado a los gobernantes bolivarianos en los últimos años. Y se notó en el homenaje.

El único líder europeo presente en la ceremonia fue el griego Alexis Tsipras, declarado admirador del socialismo del siglo XXI promocionado también por Fidel. El heleno ya acudió al funeral de Hugo Chávez antes de convertirse en primer ministro. También acudió a la cita el rey emérito Juan Carlos. Al monarca le unía una relación cordial con el líder revolucionario, que en 1992 declaró: «No soy realista, soy juancarlista».

Ni siquiera el ruso Vladimir Putin estuvo presente en la despedida de la comunidad internacional. Su interés no pasa ahora por contentar a La Habana, sino al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Otra ausencia señalada fue la del canadiense Justin Trudeau. Su padre compartió una estrecha relación de amistad con Castro. El primer ministro ha sido criticado en su país por la carta de condolencias que envió a La Habana, en la que hacía caso omiso a la violación de los derechos humanos en la isla. No viajó tampoco Barack Obama. No se le esperaba, en cualquier caso. Envió a su asesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes.

La ceremonia tuvo lugar pocas horas después de que los cubanos viesen, a través de la televisión, por primera vez la urna de madera que contiene las cenizas del líder revolucionario. Muchos capitalinos comentaban ayer la llegada de las delegaciones internacionales. En la isla no están acostumbrados a acontecimientos de gran calibre, ni siquiera tras vivir la visita del papa Francisco, de Barack Obama y un multitudinario concierto de los Rolling Stones en los últimos meses. «Fidel puso a Cuba en el mapa. Apoyamos a países revolucionarios como Nicaragua y Angola. Sin él, ¿cómo se iba a conocer una pequeña isla de 11 millones de habitantes?», apuntaba el obrero Julio Murillo por la mañana mientras hacía cola para mostrar sus respetos al comandante en el Memorial José Martí.

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