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La Comisión pide luz verde a la UE para enterrar la posición común sobre Cuba

Pondrá fin a 20 años de enemistad y abrirá las puertas a la cooperación con la isla


bruselas / corresponsal 23/09/2016 07:17

 Veinte años de bloqueo, dos de intensas negociaciones y apenas unos meses para volver a descongelar las relaciones entre la Unión Europea y Cuba. Es el tiempo que ha tardado el bloque comunitario en restablecer los puentes diplomáticos con el Gobierno de La Habana. «Es un punto de inflexión», aseguró ayer la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, tras pedir formalmente a los 28 líderes de la UE que entierren la denominada «posición común»  que desde el año 1996 supedita la cooperación con la isla a los avances en materia de derechos humanos y respeto a las libertades individuales. 

La italiana consiguió cerrar el pasado 11 de marzo el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) con Cuba para mejorar las relaciones políticas, la cooperación y la colaboración en el terreno de las reformas de las políticas sectoriales y el comercio con la isla. Ahora necesita la luz verde del Consejo Europeo, que deberá pronunciarse los próximos meses. «Este acuerdo es resultado del trabajo fructífero y constructivo que la UE y Cuba han realizado juntas. Es una plataforma valiosa para el desarrollo de acciones conjuntas sobre asuntos regionales e internacionales», señaló. La mano está tendida de nuevo al Gobierno de La Habana, que deberá avanzar de forma paralela en la «actualización» de la economía, la sociedad, el desarrollo sostenible y la democracia. 

La UE todavía no ha dado un portazo formal a la denominada «posición común» que adoptó en el año 1996 a propuesta del entonces presidente español, José María Aznar, pero esta tiene los días contados. La sintonía del ex mandatario con la Administración norteamericana de la época propició que la UE abrazase una política de cooperación supeditada en la teoría a los avances en materia de derechos humanos. La medida también funcionó como instrumento de presión para forzar al régimen de Fidel Castro, y con posterioridad al de su hermano Raúl, a liberalizar la economía. Aznar negó entonces que  Estados Unidos le hubiese «dictado» la hoja de ruta a seguir con La Habana, pero lo cierto es que desde 1996 la UE siempre ha ido a rebufo de Washington. Tan solo el Gobierno de Rodríguez Zapatero en el 2010 logró abrir un paréntesis en ese tenso recorrido para fomentar un diálogo más abierto y flexible. Los esfuerzos dieron sus frutos y algunos de los países más recelosos a tender lazos de nuevo con el país caribeño (Polonia, República Checa y Holanda) dieron su brazo a torcer. 

El paso definitivo lo dio Estados Unidos en diciembre del 2014, poniendo fin a 50 años de enemistad y rivalidad histórica. El dirigente cubano, Raúl Castro, y el norteamericano, Barak Obama, anunciaron el inicio de un proceso para restablecer las relaciones bilaterales que concluyó en julio del 2015. Una carrera que la UE siguió en paralelo y con cierta preocupación, con las visitas a la isla de varios dirigentes europeos como el francés Hollande. El restablecimiento de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Cuba puede dejar a un lado a una UE que lleva seis años tratando de convertirse en el socio preferencial de La Habana.

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