
Las agendas de Kiko Veneno, Fangoria o Los Planetas pasan por sus manos.
Así se convirtió el arzuano en el mánager de moda.
Carlos Mariño con Dover
«Soy como una farmacia de guardia. Estoy disponible 24 horas al día, 365 días al año». Habla Carlos Mariño, arzuano del 66, cuando el móvil le concede una tregua y el último empleado de Spanish Bombs se dispone a echar el cierre de su agencia de contratación. Antes de salir por la puerta, entra en su despacho y le pone al corriente de las últimas gestiones de la jornada. No da abasto: la práctica totalidad de los grupos que tiene en nómina publican disco este año y vuelven de nuevo a la carretera. Su humildad no le permite atribuirse semejante título virtual, pero se ha convertido en el mánager de moda de la escena musical española.
Las agendas de Kiko Veneno, Fangoria o Los Planetas pasan por sus manos. Y la relación profesional que mantiene con Dover ha cumplido diez años. Al grupo de las hermanas Llanos, el bombazo del rock patrio de la pasada década, le debe buena parte de su éxito, que no se habría producido si estuviese aquejado de miopía. Bien al contrario, el ojo y el olfato de este gallego le permitieron hacerse con sus servicios en los noventa, cuando todos los agentes estaban detrás de Dover y se preguntaban unos a otros: «¿Quién es el mánager?» Carlos Mariño... «¿Y quién es ése».
Ése era y sigue siendo un chaval de Arzúa criado entre cintas de Deep Purple, Pink Floyd o The Beatles. «Con siete años, ya las grababa de la radio o me las pasaba mi hermano», explica Mariño, quien recuerda sus primeros roces con los escenarios. «Cuatro progres del pueblo organizaban la Festa do Queixo, que empezó ofreciendo conciertos de folk gallego: Prada, Bahamonde, Milladoiro, Fuxan os ventos... Siendo un crío, para mí era como descubrir el mayo del 68: infinidad de hippies concentrados en un pequeño lugar, con tías que hablaban de porros y sexo. Nosotros flipábamos. Sucedía un día al año pero revolucionaba el pueblo».
Carlos, quien a los 18 años metió un pie en la organización del festival, era carne de oposición. Licenciado en Historia por la Universidad de Santiago, acudía a un examen cuando se pegó un leñazo con el coche. «Casi me mato. Entonces me di cuenta de que aquello no era lo mío». Hasta ese momento, había flirteado con la música, pero sin llegar a hacer de ella su modo de vida.
Lalo, entonces agente de Los Enemigos, le dio la oportunidad de debutar como mánager. «Cinco días con los madrileños en la furgoneta me cambiaron la vida». De su faceta como programador y promotor, llevando por la región a bandas como Deltonos, Sex Museum, Def con Dos o Los Flechazos, pasó a la de representante. Así, en 1994 monta en Galicia una agencia que pasaría a llamarse Spanish Bombs, un homenaje a sus admirados The Clash, cuya foto luce en una de las paredes de su despacho.
Faltaba dar el gran salto y éste llegó cuando se enteró de que Dover no tenía agencia. La actitud sincera del gallego convenció a la banda, que se convertiría en la revelación de la temporada. «Era una bola que se hacía cada vez más grande y me iba a llevar por delante. El grupo estaba pendiente de ver qué pasaba conmigo y de si era capaz de tomar las riendas de ese caballo desbocado. Dejé todo y me dediqué en cuerpo y alma a ellos, sin ayuda de nadie».
«Aunque se habían puesto antes en contacto conmigo, empecé a trabajar con ellos por esta canción». Suena en la oficina, que terminó trasladando a Madrid, una versión electrónica del éxito Devil Came To Me. «Esto es lo que están preparando para tocar en directo. Una jugada brutal que surgió cuando compusieron una canción de música disco y les salió Let Me Out. Me dijeron que lo iba a flipar porque estaban creando algo que no tenía nada que ver con lo que habían hecho hasta ahora». La reconversión de Dover no sólo se ha producido en un estudio sino que, en directo, presentarán todo su repertorio pasado por un filtro tecno.
También publican disco o salen de gira otras bandas suyas, que conforman una nómina heterogénea y curiosa, tocan palos diversos y donde la calidad es patente: el maestro Kiko Veneno y su nuevo proyecto, G5; la incombustible Alaska con Fangoria; Jota, el rey del indie patrio, líder de Los Planetas y del Grupo de Expertos Solynieve; los compañeros del metal Skizoo; el glam petardo de Nancys Rubias o las promesas del pop Lori Meyers.
«No me considero el mánager de moda. Hay representantes más veteranos e importantes, aunque es cierto que tengo un estilo: trabajo con los grupos que me gustan y no veo esto como un simple negocio. Pero no se me ha subido nada a la cabeza», asegura Mariño, acostumbrado a codearse con la plana mayor de la escena musical.
«Se está hablando mucho de Triángulo de Amor Bizarro y Cat People, pero en Galicia llevábamos varios años de sequía, exceptuando a Deluxe y Los Piratas. En cambio, lo de los managers se nos da mejor», explica en referencia a Xaime Casas, Xosé Manuel Blanco, Juan Bosco o esa pareja feliz compuesta por Kin y Montero, de La Fábrica de Chocolate.
«Hay quien me dice que es muy chulo ser mánager porque no se hace nada, pero desconocen el stress y la responsabilidad que implica. El secreto para triunfar es el trabajo y la seriedad, así como tener capacidad para negociar y entender qué quiere el artista. Es muy duro, pero conoces a gente interesante que te da otra visión de la vida». En un momento en el que la figura del representante peligra por la intención de las discográficas de gestionar el directo de sus grupos, Carlos Mariño se muestra satisfecho con lo logrado. «Ya no aspiro a crecer más y, si lo hago, será de una forma natural. La verdad es que nunca había soñado con llegar hasta aquí».
LA VOZ DE GALICIA,S.A. se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general. M de A Coruña en el Tomo 2.438 del Archivo, Sección General, al folio 92, hoja C-2141.CIF: A 15000649
© Copyright LA VOZ DE GALICIA S.A. Polígono de Sabón, Arteixo, A CORUÑA (España) RM de A Coruña: tomo 2413, folio 84, hoja C-12502. CIF: B-15.482.177