
Los vecinos desconocen si la intención era robar la pieza o sólo atentar contra ella
MARCOS MÍGUEZ
La parroquia estradense de Loimil fue escenario la madrugada del lunes de un atentado patrimonial contra el crucero situado en la carballeira de A Saleta, a medio camino entre la capilla consagrada a esta devoción y la iglesia parroquial.
El crucero descansaba en una base cúbica sobre la que se erguía un fuste liso rematado en una cruz sin decoración escultórica. Allí llevaba décadas siendo testigo de la procesión de la Saleta, que cada 19 de septiembre parte de la capilla, rodea el monumento y regresa al templo. Ni los vecinos ni el párroco saben precisar la antigüedad del crucero, pero coinciden en que el monumento llevaba «desde sempre» hincado en el lugar y en su gran valor sentimental. Además, según indicó ayer el alcalde de barrio de Loimil, José Rey, el cruceiro estaba catalogado por Patrimonio.
Después de décadas de resistencia a la intemperie, el crucero no pudo resistir la embestida de la pasada Nochebuena. Los vecinos lo encontraron la mañana de Navidad derribado y roto en pedazos. El fuste fue arrancado de su base y, en su caída, sufrió una segunda rotura poco más abajo de la cruz.
Los vecinos desconocen cuáles eran las intenciones de los autores de los destrozos. Alguna hipótesis apunta a un intento de robo del cruceiro frustrado por la caída y rotura del fuste, que obligó a huir a los ladrones dejando atrás un botín destrozado. Sin embargo, la hipótesis con más partidarios es la que interpreta el atentado como un mero acto vandálico. Esta teoría está respaldada por la constatación de más destrozos en la parroquia provocados la misma noche. En la aldea de Riomao se sustrajeron las ruedas de varios contenedores y se volcaron algunos de ellos.
Además, algunos vecinos recordaron ayer que hace poco el cementerio parroquial sufrió la rotura de uno de los cristales de protección de los nichos y que el entorno de la carballeira de A Saleta fue escenario de destrozos en varias ocasiones anteriores. En distintas incursiones se rompieron los bordes de piedra que rodean los robles, la fuente, varias mesas y las barras y las luces del palco de la música.
Los vecinos tampoco saben cuál fue el sistema de derribo del cruceiro, pero sostienen que, aunque mide poco más de metro y medio, fue precisa la intervención de varias personas. Se sabe que accedieron al lugar en un coche porque dejó sus roderas junto al palco. Los vecinos de la vivienda más próxima escucharon un golpe de madrugada, pero no vieron nada.
La parroquia denunciará el destrozó y buscará medios para restaurar el cruceiro.
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