
Tres buques, Urquiola, Casón y Mar Egeo, tres accidentes en el mar y tres mareas negras. Los naufragios de este trío de lobos de mar ocasionaron los peores desastres ecológicos conocidos en las costas gallegas. En todas las ocasiones, la misma causa, la marea negra ocasionada por el vertido de sustancias tóxicas cerca de tierra. Las consecuencias han llegado hasta nuestros días.
XURXO LOBATO
El Mar Egeo
El 3 de Diciembre de 1992, A Coruña despertaba con la noticia del accidente en sus costas de un petrolero. La imagen del Urquiola en llamas rápidamente volvió a la cabeza de los coruñeses que veían como de nuevo la tragedia rondaba sus aguas.
El Mar Egeo había encallado a las cuatro de la mañana en las inmediaciones de la Torre de Hércules con una carga de 80.000 toneladas de crudo. Minutos antes, el buque de bandera griega había iniciado una arriesgada maniobra en la que concurrirían varios desafortunados factores.
A las cuatro menos cuarto el capitán del Mar Egeo recibía la autorización para iniciar la maniobra de entrada en los pantalanes de Repsol, tras pasar tres días fondeado en la ría de Ares. Sin embargo, las malas condiciones meteorológicas -con olas de seis metros y vientos que en el momento de la colisión alcaanzaron los 70 kilómetros por hora-, el desconocimiento de la zona por parte del capitán y el hecho de no contar con el asesoramiento de los prácticos del puerto provocaron que el buque no llegase más allá de las rocas que se encuentran a los pies de la Torre de Hercules.
Eran las 4.30 de la mañana y rápidamente se movilizó al personal de los servicios de salvamento marítimo con el objetivo de rescatar a la tripulación, alejar el barco de la costa coruñesa y sofocar el incendio que se había declarado a bordo. Tras varias horas de trabajo, a las 9.30 el buque se partía en dos y poco después se producía la primera explosión provocando que el fuego y el crudo se propagasen por el mar. Una columna de denso humo negro comenzaba a levantarse por encima de la ciudad al tiempo que los peores presagios de los coruñeses se hacían realidad.
La intensidad del incendio y del humo provocaron que algunas viviendas de la zona próxima a la torre de Hércules tuviesen que ser evacuadas mientras el resto de la ciudad quedaba en la penumbra por la nube de humo tóxico. Tuvieron que pasar dos días antes de que se pudiesen apagar los últimos focos de un incendio que incluso se dejó notar en zonas tan lejanas como la Terra Chá lucense.
El proceso judicial
Además del balance de los daños medioambientales, el suceso del Mar Egeo implicó un largo proceso para depurar las responsabilidades y atender las reclamaciones económicas de los numerosos afectados que concluyó en 1996 con una sentencia judicial.
El capitán del barco y el práctico del puerto coruñés fueron considerados responsables de la catástrofe, a pesar de que los peritos discreparon durante el juicio sobre las causas del accidente. El proceso también sirvió para establecer las indemnizaciones que, tras prolongadas disputas legales, han sido fijadas en un total de 10,5 millones de euros, que diez años después, los afectados están a punto de cobrar.
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