
La Iglesia española ha perdido en los dos últimos años más de 2,5 millones de euros (418 millones de pesetas) a través de dos sociedades que se dedican a invertir en Bolsa y que están participadas mayoritariamente por la cúpula eclesiástica. A pesar de que la Conferencia Episcopal ha reiterado en los últimos tiempos que sus inversiones en renta variable eran «mínimas», lo cierto es que estas firmas, Umasges y Vayomer, han perdido cantidades millonarias manteniendo, además, un elevado nivel de riesgo en sus compras.
Los resultados económicos de estas dos sociedades que se dedican a invertir en Bolsa representan un nuevo varapalo para la Iglesia española, que en el último año se ha visto salpicada por el escándalo Gescartera y, más recientemente, por el de las cuentas secretas del BBVA. Paradójicamente, en este nuevo episodio llaman la atención los reiterados pronunciamientos de la Conferencia Episcopal a favor de primar la seguridad en las inversiones en contra del riesgo.
El informe de gestión de Umasges se revela contra esta declaración de principios, toda vez que en el cuarto trimestre del año pasado, el nivel de riesgo de sus inversiones se situó en el 60%, lo cual revela que la mayor parte del capital se destinó a renta variable, en detrimento de la renta fija.
Esta sociedad ¿creada en mayo de 1999 y participada por una mutua de la cúpula episcopal y los arzobispados de Burgos y Madrid¿, acumula unas pérdidas de 1,6 millones de euros (278 millones de pesetas) en los dos últimos ejercicios. A tenor de estos resultados, el consejo de Umasges decidió en diciembre pasado sustituir a Eurosafei y traspasar la gestión de los activos de la compañía a Cajamadrid.
Mal momento bursátil
Vayomer, propiedad del obispado de Astorga, también ha visto cómo su patrimonio se desinflaba en los dos últimos años por el mal momento que atraviesan los mercados bursátiles. Esta empresa ha perdido 841.000 euros (140 millones de pesetas) entre el año 2000 y el primer semestre del 2001.
La gestión de los activos del obispado de Astorga no ha sido especialmente afortunada en los últimos meses ya que fue una de las entidades que vio cómo se esfumaba su dinero en el agujero de Gescartera.
Este diario trató ayer, sin éxito, de obtener un pronunciamiento de la dirección de ambas firmas, la Conferencia Episcopal, los arzobispados de Burgos y Madrid y el obispado de Astorga.
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