
HISTORIA
Para el vigués radical, el coruñés es un turco. El santiagués y el ferrolano lo siguen viendo como un cascarilleiro, aunque el nuevo gentilicio -beneficiado por ese amplificador que es el fútbol- va ganando adeptos en toda Galicia.
Al contrario que el de turco, el origen de cascarilleiro está perfectamente documentado. El periodista coruñés Vicente Leirachá lo explica con todo detalle. «A principios del siglo pasado se empezó a aprovechar la lámina fina que cubre el cacao, la cascarilla. Se desayunaba mucho porque era más barata que el café y que el chocolate». Recuerda que para prepararla bien «había que echarle más azúcar que al café, porque tenía un punto importante de amargura». La había en abundancia, pues el coruñés «era un puerto en el que se descargaba mucho cacao. De hecho, había un montón de fábricas de chocolate. Hasta tres convivieron a la vez en un tramo tan pequeño como es la Estrecha de San Andrés».
Muchos coruñeses siguen consumiendo cascarilla. «Ayer mismo -cuenta Leirachá- la vi a la venta en un supermercado».
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