Las tres familias participantes en la primera edición de Perdidos en la tribu (Cuatro) han conseguido su objetivo de ser aceptadas al completo como miembros de sus tribus. En el consejo final, los Carrión-Roldán vieron cumplido su sueño de convertirse en himba, los Recuero-Oliva en mentawai y los Molina-Herrera en bushman.
Fueron los toledanos Recuero-Oliva los que más sufrieron a la espera de conocer el veredicto último del jefe mentawai y también los que lo celebraron con mayor entusiasmo. José Carrión volvió a demostrar su simpatía al despedirse de sus amigos himba, mientras que los jóvenes Molina-Herrera dejaron más de un corazón roto al marcharse del poblado bushman.
La mayor recompensa
Las tres familias volvieron a sus respectivas casas y allí las esperaba Nuria Roca para entregarles el premio de 150.000 euros, que se repartirán, aunque todos ellos dejaron claro que la mayor recompensa fue la experiencia vivida durante 21 días con las tribus. Con una audiencia media del 13,5%, Perdidos en la tribu se ha convertido en el docu-reality más visto en la historia de la cadena.
El fin de la primera edición coincide con el lanzamiento de la segunda temporada. La cadena privada ha puesto en marcha la selección para convocar a las familias que quieran vivir juntas aventuras en nuevos y exóticos destinos con tribus distintas. Para participar, Cuatro ha habilitado el número de teléfono 806 51 79 89 y una web específica en www.cuatro.com.
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