campo de batalla

El verbo «presumir»


05/12/2016 19:23

En política, uno es culpable hasta que se demuestra lo contrario. Es el populista baremo que estableció la llamada nueva política. Eso, hasta que llega el día en el que investigan a uno de los nuestros. Ayer, el concejal Jorge Duarte (Compostela Aberta) anunció que no dimitirá tras conocerse que un juzgado lo investiga por presuntamente haber cometido trato de favor. ¿Inocente o culpable? ¿Corrupto o incorruptible? En realidad, esto es lo de menos, porque así lo han querido ellos, los Duarte de turno, cuando quienes soportaban, y soportan, la pena de telediario son del PSOE o del PP. Al calor de sus imputaciones surgieron y se desarrollaron estos nue-viejos partidos, una combinación de nacionalistas y no nacionalistas renegados y escindidos, ¿líderes? vecinales y ¿activistas? diversos. Llegaron anunciando que iban a cambiar los viejos hábitos, que a la mínima sospecha se apartarían y volverían a su quehacer profesional, porque no son casta, porque tienen código ético, porque han venido para servir y no para servirse, porque la poltrona no es un fin, es un medio incómodo para repartir, por ejemplo, felicidad; porque no quieren vivir de la política (sacrificio con el que pierden ingresos y privilegios, que quede alto y claro, braman), sino practicar políticas para que «la gente» (y hay gente y no-gente) pueda vivir mejor. Presunción viene de presumir. Y hablando de presumir, hay dichos que carga el diablo: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

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