Marcos Campos, en una foto con A Coruña al fondo.

El brasileño descuartizado fue torturado y pudo ser obligado a ver cómo degollaron a su familia

El hombre pasó en los últimos años de vivir tranquilo en A Coruña a un ajetreado periplo por varias ciudades y trabajos


a coruña / la voz 23/09/2016 11:23

A medida que se van sabiendo cosas del salvaje asesinato de Marcos Campos Nogueira y su familia en Guadalajara se abren más interrogantes. ¿Huían de algo o de alguien? ¿Fue el crimen un encargo hecho desde Brasil o de España? ¿Guardaban las víctimas un secreto? ¿Debían dinero? Los investigadores mantienen todas las líneas abiertas.

La autopsia a los cuerpos desveló que el padre de familia fue torturado. Le clavaron hasta 11 veces un arma cortante antes de darle muerte. Es probable, indica la Guardia Civil, que a Marcos Campos lo obligaran a presenciar cómo degollaban a sus hijos y a su esposa antes de asesinarlo, lo que lleva a sopesar la posibilidad de que los criminales buscaban información sobre algo y se la querían arrancar con la peor de las torturas.

Ahora se sabe también que a los vecinos de la urbanización en la que residía la familia, en Pioz (Guadalajara), les llamaban mucho la atención los movimientos de Marcos. Una residente de la misma calle, donde había cámaras de seguridad que no funcionaban, decía ayer que la víctima siempre buscaba rutas alternativas para ir al pueblo, nunca escogía la línea recta. Poco se dejaban ver, de ahí que los investigadores no descarten que huían de alguien. Porque además, la casa estaba sin muebles. Ni tenían comida en la nevera. Como si esa nueva vivienda con piscina a la que se habían mudado semanas antes solo fuera de paso.

Antes habían residido en Valladolid, Madrid, Alcalá y Guadalajara. En los dos años que la familia residió en España, cambiaron varias veces de casa, de ciudad y de trabajo. Lejos quedó aquella tranquilidad con la que vivía Marcos en A Coruña. Su regreso a Brasil para casarse en el 2013 y su vuelta de nuevo a España marcó un giro en su vida.

Redes sociales

Tampoco tenían demasiada actividad en las redes sociales, donde publicaban alguna foto, pero sin desvelar el lugar en el que se encontraban. En el Facebook de Marcos, las últimas imágenes que aparecen son del 2010, en la playa de Riazor. En otro perfil, más actual, se le ve en agosto, días antes del crimen, junto a su hija. Su esposa Janaina también subió en marzo una foto con la pequeña de 4 años.

Otra de las incógnitas que se abre es la de la identidad de los autores. ¿Mataron a los cuatro miembros de la familia porque eran conocidos y los podían identificar? ¿Tenían los cuerpos en bolsas para llevárselos y por alguna razón desistieron, o es así como determinados sicarios envían un mensaje a alguien?

La vivienda en la que aparecieron los cuerpos no estaba forzada. La casa estaba limpia. Y los cadáveres desmembrados fueron introducidos en bolsas, que repartieron por la casa. Todo ello podría invitar a pensar que los asesinos conocían a la familia; si bien la Guardia Civil no descarta lo contrario.

«No estaban escapando de nada. Marcos era un hombre de bien, muy religioso, sin vicios, de familia», aseguraba ayer a la televisión brasileña una familiar de Janaina.

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