La subida del bus urbano agrava el enfrentamiento entre los exsocios.
El pasado lunes, los concejales nacionalistas abandonaron el pleno de Vigo tras negarse el alcalde a confirmar el cumplimiento de una moción que estaban a punto de aprobar los dos grupos de la oposición, PP y BNG. Este golpe de efecto sentó muy mal a los socialistas y ayer, dos días después, el alcalde, Abel Caballero, seguía metiendo el dedo en la herida y les emplazaba a hacer lo mismo en el Parlamento o el Congreso de los Diputados «si Feijoo o Rajoy se niegan a atender sus reclamaciones».
Esta vuelta de tuerca del alcalde fue mal recibida por el Bloque, y su número dos, Iolanda Veloso, la calificó directamente de «mal síntoma». Aclaró la edila que no se trata de que «ou nos fan caso ou marchamos. Nada diso. Ía aprobarse unha moción e dixemos ao alcalde que o goberno tiña a obriga de poñela en marcha. Así é como funciona a democracia, pero Caballero non foi quen de contestarnos».
En este contexto de casi ruptura, ayer se produjo un nuevo choque con la aprobación de las tarifas del transporte urbano para el 2012. De acuerdo con el pliego de condiciones, el billete ordinario tendría que pasar de 1,17 euros a 1,25, pero el gobierno optó por dejarlo en 1,22, asumiendo el resto. Sin embargo, BNG y PP lo rechazaron y exigieron, sin éxito, la congelación para el año próximo.
Con estos prolegómenos, todo hace indicar una complicada negociación entre PSOE y BNG para la aprobación de los presupuestos municipales que se conocerán hoy. Sin el respaldo nacionalista las cuentas quedarían bloqueadas, lo que complicaría la gestión de Caballero al frente de un gobierno en minoría.
Al margen de los últimos choques, el alcalde vigués tampoco ha dado la menor muestra de flexibilidad en las últimas semanas ante las demandas del BNG para el futuro presupuesto. Los nacionalistas le han pedido reducir al máximo las obras de humanización en aras de disponer de fondos para gastos sociales, incluida la congelación del billete de bus. Sin embargo, les ha respondido acelerando al máximo la aprobación de proyectos de reforma de calles para ponerlos ante hechos consumados.
«El BNG se equivocó. Nadie dirigirá el pleno mientras yo sea alcalde»
Abel Caballero
«É un mal síntoma que un alcalde non defenda a democracia nun pleno municipal»
Iolanda Veloso
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