Los Avant son de alta velocidad, pero queda mucho para llegar a la élite
Galicia estrenó ayer 150 kilómetros de una línea ferroviaria de altas prestaciones. Aunque la terminología al respecto es bastante exacta, hay usos genéricos -en el ámbito político y periodístico- que pueden llevar a error sobre lo que realmente se ha inaugurado.
¿Estamos ante una verdadera línea de alta velocidad?
Aunque los trenes Avant pueden circular a 250 kilómetros por hora entre Santiago y Ourense, de momento, por razones de seguridad, irán a la misma velocidad que entre A Coruña y Santiago: 220. Según asegura el experto Xosé Carlos Fernández, «la normativa europea -administrativa, no técnica- y su réplica española permiten que este itinerario se considere oficialmente de alta velocidad». Y ello a pesar de que estas prestaciones estarían al 62 % de lo que ya ofrecen las líneas de alta velocidad como las que unen Madrid con Barcelona o Valencia, recuerda el ingeniero gallego.
¿Se puede decir que llega el AVE a Galicia?
Esto solo se podrá decir cuando se termine completamente la línea de alta velocidad entre Olmedo (Valladolid) y Galicia, totalmente electrificada y en ancho internacional, con trenes AVE que puedan superar los 300 kilómetros por hora. Esto no será posible, como mínimo, hasta el 2016, aunque parece que la Xunta se contenta ahora con un retraso sobre el calendario previsto en el pacto del Obradoiro, que fijaba el plazo para finales del 2015.
¿Son AVE los trenes que circularán?
No. Sucede a menudo que la palabra AVE, que en realidad es un tren, se utiliza como sinónimo de la infraestructura, de la línea de alta velocidad. Se ha popularizado tanto este uso que sería muy difícil cambiar estos hábitos, de ahí que los periódicos recurran a menudo a llamar al todo por la parte. El AVE es una marca propiedad de Renfe que se refiere estrictamente a un servicio de alta velocidad de larga distancia, con velocidades punta iguales o superiores a los 300 kilómetros por hora
¿Son trenes de alta velocidad?
Los trenes Avant que circularán entre A Coruña, Santiago y Ourense sí son trenes de alta velocidad, pues alcanzan los 250 kilómetros por hora. La diferencia con los AVE es que son de media distancia. Para recorridos inferiores a los 250 kilómetros no es preciso utilizar velocidades muy altas, pues el servicio no sería eficiente. Entre aceleraciones y deceleraciones por paradas intermedias, las velocidades punta solo se alcanzarían en unos pocos kilómetros y sin apenas efectos relevantes en los tiempos de viaje.
¿Cuándo notará más Galicia la alta velocidad?
Aunque la inauguración de esta línea es un acontecimiento histórico y supone una de las mayores inversiones en infraestructuras en Galicia (más de 3.330 millones de euros), los efectos más evidentes en los viajes a Madrid se notarán cuando se inaugure el tramo entre Olmedo y Zamora. Entonces, la brecha de vía convencional entre las ciudades gallegas y Madrid será de unos 200 kilómetros, y el tiempo de viaje podría quedar entre cuatro horas y media y cinco. Entonces, la línea ferroviaria sería competitiva con el vehículo privado. Esto ocurrirá en el 2013 si no hay un parón importante en las obras por culpa de los recortes que prepara el nuevo Gobierno.
¿Los tiempos de la nueva línea son competitivos?
Sí, aunque podrían ser inferiores. Por problemas de tráfico y surcos la reducción entre Santiago y A Coruña no es muy grande -apenas tres minutos- y entre la capital gallega y Ourense podría hacerse el recorrido en 55 minutos. El problema es que Renfe establece amplios colchones para prevenir los efectos de eventuales incidencias.
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