Por cometer un robo como este se pueden pagar «sobre 150.000 euros»
Fue el mejor en su oficio. Aunque su oficio era robar, pero no cualquier cosa. Fue el más importante ladrón de obras de arte, con una especialización decidida en piezas históricas. Erik el Belga fue su nombre de guerra y sigue respondiendo a él aunque su nombre auténtico sea René Alphonse van den Berghe. Vive en Andalucía, donde se recupera de una operación en los ojos.
-¿Está al tanto del robo del Códice Calixtino en la catedral de Santiago?
-Estoy al tanto. Me parece un robo muy difícil en el que la clave es el contenido del libro. Es evidente que alguien quería ese libro, que conocía su contenido y que estaba dispuesto a pagar por él. No se robaría esa pieza sin tener un cliente. Es un robo por encargo.
-¿Cómo se puede robar una pieza así?
-Es un robo de alto nivel, planificado y estudiado. Un robo en el que hay que conocer los espacios, las costumbres y que, desde luego, requiere de la complicidad interior para los datos y para la ejecución.
-¿Quién puede acometer el trabajo?
-Poca gente. Hay que pensar que un libro no es una pintura. Para la pintura hay más mercado. En el caso de los libros nadie opera por su cuenta porque la venta es muy difícil. Y en este caso, tan conocido, mucho menos.
-¿Cuánto se puede cobrar por un robo como este?
-Podríamos calcular que sobre 150.000 euros.
-¿Cuáles son los pasos que se dan después del robo?
-En este caso los ladrones tenían que tenerlo todo estudiado, desde el robo hasta la manera de sacarlo de España. Es probable que el códice ya esté en su destino. Nadie asumiría el robo sin tener un destinatario. No es fácil colocar una pieza como el códice. Además de los ladrones y del comprador hay que contar los intermediarios o negociadores porque el mundo de estos libros es más reducido que el de otros objetos de valor o de la pintura. Todo eso tiene que estar atado desde antes del robo. Los ladrones no conocen al destinatario último del libro.
-¿Descarta España?
-En España no hay compradores. No hay mucho coleccionismo de libros ni muchas fortunas dispuestas a pagar. Muchos de los coleccionistas fueron clientes míos. Se murieron y sus hijos no siguieron con el coleccionismo. Yo diría que Japón es una posibilidad para este libro porque es uno de los mayores compradores de piezas.
-¿Cuánto calcula que puede valer este libro en el mercado negro?
-En estos casos puede valer lo que el coleccionista esté dispuesto a pagar por él. Muchas veces es mucho menos de lo que se piensa. Podrían ser un millón de euros o podrían ser diez. También depende de lo buenos que sean los negociadores.
-¿Hay gente especializada en la intermediación de robos?
-Yo fui uno de ellos. Y en el caso de los libros son imprescindibles. Porque si robas una pintura es mucho más fácil moverte por cuenta propia en el mercado y conseguir venderla. Pero en este caso, con una pieza tan conocida y difícil de mover, tiene que haber intermediarios porque nadie quiere ir a la cárcel y los coleccionistas no conocen a los ladrones, ni los ladrones a los coleccionistas.
-¿En alguna ocasión escuchó hablar de la intención de robar el códice?
-Nunca fue una pieza de la que me hablaran en ese sentido.
erik el belga exladrón internacional de arte
«No se robaría esa pieza sin un cliente y complicidad interior»
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