Nacido en Celanova, sigue ejerciendo de gallego del otro lado del Atlántico
Emigró con su familia a Argentina cuando tenía tres años, pero nunca dejó de sentir su tierra. Modesto Vázquez Feijoo (Armada, Rabal, Celanova 1949), arrasó en el tenis argentino siendo muy joven. Tiene un punto bohemio que él mismo reconoce. Ahora se encarga de desarrollar el tenis en su país de adopción y de capitanear el equipo de Copa Davis.
-Hace un par de años, mi compañero Paulo Alonso dijo de usted que era «el ourensano que cura las heridas del tenis argentino» (habían perdido la final aquel año frente a España). ¿Exageró?
-Es la segunda vez que soy capitán luego de un momento difícil, pero esa herida no la cura nadie. En cuanto al tenis argentino, he sido director de la escuela nacional entre el 97 y el 99, donde pasaron numerosas figuras: Coria, Nalbandian, Acasusso, Mónaco, Dulko, pero, especialmente, el primero. Ahora soy director del desarrollo de tenis del país.
-¿Es cierto que, como tenista, solo compitió una vez en Galicia?
-Si, gané un torneo en Vigo.
-¿Qué le ha dado el tenis? (Y qué le ha quitado)
-Una educación universitaria -me gradué en Economía en la Universidad de California-, conocer el mundo, cultivar la amistad con personas de otras culturas, ver diferentes puntos de vista, valorar las oportunidades, aprender a vivir en soledad, apreciar los matices de la vida ? Me quitó compartir más tiempo con mis padres.
-Cuando pusieron el equipo argentino de Copa Davis en sus manos no faltaron polémicas ¿Está superado?
-Históricamente siempre hubo, hay y habrá polémicas.
-¿Son tan pasionales los argentinos en una cancha de tenis como lo son en un campo de fútbol?
-Es el deporte individual más popular y, por lo tanto, despierta pasión, pero no tanto como el fútbol.
-¿Cuál es su relación actual con Galicia?
-Mi padre y mi madre están enterrados allí y tengo familia que visito siempre que puedo.
-Sabrá que no podrá votar en las próximas municipales. ¿Le preocupa?
-No me preocupa, creo que el sistema debe funcionar independientemente de las personas. Sin embargo, estoy al tanto de lo que pasa en el país. Recibo un diario español los sábados y los domingos.
-¿Corre el tenis español el peligro de morir de éxito? ¿Se pasará la euforia actual, que es mucha? Quizás si las figuras aflojan descienda el interés del público, que siempre es muy de ir a caballo ganador...
-No hay bien que dure cien años. Todo es posible, pero Nadal ha sido sin duda la figura que más colaboró con la popularidad del tenis en España.
-Hábleme también de su labor de director de desarrollo, objetivos, metas...
-Estamos en una etapa importante de descentralizar el tenis y darle mayor participación a las provincias. Compartimos seminarios, campos de entrenamiento, tenemos grupos de jugadores con fichas personales con objetivos, testeos físicos y observaciones que se evalúan cada tres meses, aparte de concurrir a los torneos para observarlos en competencia. El año pasado tuvimos un campeón de Roland Garros, otro semifinalista en Wimbledon? simples resultados que indican que estamos en camino.
-¿Todavía se asocia este deporte con las élites?
-No tanto, el problema argentino son las distancias. Viajar a Europa, competir en ese continente y no poder volver a casa con la asiduidad con la que lo hacen los europeos es mucho más difícil. La estabilidad emocional y mental son muy importantes y eso se logra cerca de casa.
-Si en Argentina le dicen por la calle «¡Gallego!» ¿Se vuelve?
-En mi club la mayoría de mis amigos me llaman cariñosamente gallego, ya lo tengo incorporado.
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