La aerolínea envió cartas al presidente de la Xunta advirtiendo de que revelaría su «fracaso» si el patrocinio cesaba
De ninguna manera quería Ryanair que la presente semana concluyese sin antes haberse garantizado que el año próximo, al igual que durante los cinco anteriores, continuaría percibiendo fondos públicos por operar rutas internacionales en Santiago. Así que en ello se afanó, blandiendo cuanta arma verbal hallaba, durante 200 jornadas de esfuerzos a la postre baldíos. Incluso llegó a amenazar por escrito al presidente de la Xunta con que, si no satisfacía sus demandas de inmediato, emplearía a la prensa para poner a la ciudadanía en su contra, culpabilizándolo ante esta de futuros recortes de oferta en Lavacolla. Y no recurrió a esa estrategia una vez ni dos, sino hasta tres en solo diez días, desde el 11 hasta el 20 de octubre. Apenas unas horas más tarde, convirtió el amago en realidad.
En virtud de un convenio de patrocinio que expirará el 31 de diciembre, Turgalicia abona actualmente 587.000 euros anuales al gigante irlandés como contraprestación por conectar Compostela con Londres, Fráncfort y Roma. Con el objetivo de prorrogar el concierto, potenciarlo o bien transformarlo en un contrato para cofinanciar una base de bajo coste, el 25 de marzo directivos de la empresa comenzaron a cartearse con altos cargos de San Caetano. Pero, transcurrido medio año sin resultados, las misivas cambiaron tanto de destinatario, ascendiendo al peldaño más alto en el escalafón del poder regional, como de tono, en un progresivo distanciamiento de la senda de lo cordial.
Fue entonces, el 11 del mes en curso, cuando el jefe del Ejecutivo recibió procedente de Dublín el inicial de una serie de tres escritos de presión redactados por el encargado de desarrollar mercados dentro de la aerolínea, Ken O'Toole. Personalmente, Alberto Núñez Feijoo no respondió ninguno, aunque ordenó a la gerente de Turgalicia, María del Carmen Pita, que lo hiciese por él, reiterando siempre la doctrina oficial: la Xunta ya no negocia de manera directa con el sector, pues desde el 23 de enero del 2010 eso compete a un comité que integran también los ayuntamientos con terminales, Madrid, el ente Aena, la patronal y las cámaras de comercio.
«Sin un socio no podremos conservar [nuestros vuelos al extranjero]. Para evitar su abandono, necesitamos una confirmación de que la cooperación existente con nosotros seguirá», exponía el irlandés en el primer mensaje. «En caso de que no la hayamos conseguido antes del viernes 15 -advierte- anunciaremos el cierre de los tres destinos. Le adjunto un dosier de prensa [que tenemos listo]». Demoledora, la nota concluía: «El potencial de crecimiento que ha perdido Galicia será transferido a otras regiones de España capaces por ellas solas de promoverse y comercializarse».
El ultimátum venció sin surtir efecto, a pesar de lo cual O'Toole no divulgó el comunicado. En lugar de ello, el día 18 mandó a Feijoo una segunda carta más dura. «Ahora sí, cancelaremos las líneas. Convocaremos una rueda de prensa en Galicia esta semana para dar esta noticia tan negativa y subrayar el fracaso de la Xunta, Turismo y el comité [...] para entenderse con la única aerolínea capaz y dispuesta a desarrollar ahí conexiones exteriores», espeta para luego apostillar: «Si hoy me asegurase que se mantendrá el convenio, estaríamos en disposición de seguir con las rutas».
Y ya el 20, en su tercera misiva escribió: «Le brindo por última vez nuestra disposición a cancelar la rueda de mañana siempre que recibamos» un ok.
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