Hassam, uno de los detenidos en Betanzos, alquiló el café bar Rey hace unos meses y, según vecinos de la zona, «jamás observamos una actividad normal para que una familia pudiese vivir de este negocio». «En el bar no entraba nadie, no vendía ni un vino», señalaron. Indicaron también que el acceso al establecimiento «estaba vigilado en todo momento por dos hombres de origen magrebí». Los vecinos manifestaron que durante las mañanas el local tenía las ventanas abiertas, pero a media tarde colocaban las cortinas. Era a partir de ese momento «cuando entraba alguna persona y salía de inmediato no sin antes consultar con la mirada a los dos hombres que vigilaban».
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