Invoca la ayuda del Apóstol para «hacer de la política una actividad noble al servicio del bien común»
La demanda que impulsó Feijoo, y que ha prendido en otros Ejecutivos autónomos, para que el Gobierno de Zapatero aplace el pago de la deuda contraída por las comunidades con el Estado por la liquidación negativa de los anticipos presupuestarios recibió ayer el respaldo de Mariano Rajoy, que presidió en Santiago la reunión de la ejecutiva nacional del PP. El jefe de la oposición anunció que los populares tratarán este mes con presidentes autonómicos y alcaldes una situación que carga con hipotecas muy gravosas las cuentas de las comunidades y de la que culpó al Gobierno por «presupuestar mal».
Rajoy señaló que el Ejecutivo de Zapatero «dio más dinero del que les tocaba a las comunidades», pero objetó que el error contable fue de la Moncloa y no de las autonomías, que ahora se ven abocadas a liquidar esa deuda. En el caso de Galicia, la devolución por los anticipos del 2008 y el 2009 suma 2.600 millones. Si el Gobierno no flexibiliza el cumplimiento de la ley de financiación, la Xunta tendrá que abonar 116 millones en el 2011 y una media de 500 anuales en el período 2012-2016. Feijoo reclama posponer la devolución hasta que la economía gallega crezca al 2%, para liquidar después la deuda en diez años frente a los cinco que marca la ley.
El líder del PP se refirió también a las dificultades crecientes de los municipios en un escenario sin margen de endeudamiento. Aunque reiteró su apoyo al control del déficit público, enmarcó esa decisión en las «improvisaciones» del Gobierno.
Apoyo popular al Xacobeo
Además de arropar las reivindicaciones de Feijoo, la ejecutiva del PP escenificó su apoyo al Xacobeo. El objetivo era enfatizar que la cúpula popular está con un año santo en el que apenas se ha implicado el Ejecutivo de Zapatero. Rajoy refrendó ese compromiso con una llamada «a todo el mundo a hacer el Camino». Pero el acto central fue su ofrenda al Apóstol, en una misa del peregrino con la plana mayor al completo, incluido Fraga.
Rajoy, que se animó con tres frases en gallego, abogó por la unidad y el sosiego para afrontar las «adversidades» a las que se enfrenta España. Concluyó su invocación con una petición de ayuda al Apóstol para «hacer de la política una actividad noble al servicio del bien común». Minutos antes, el pontevedrés había mostrado cierta frialdad al saludar en presencia de los periodistas a Francisco Camps, al que ha ratificado como candidato a revalidar la presidencia del Gobierno valenciano. Tras el vuelo del botafumeiro, la cúpula popular se dio un baño de masas en el Obradoiro y cerró su agenda gallega con un almuerzo.
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