La aparición de excremento de animales es otro de los problemas que tienen algunos arenales. En la playa de Ponte do Porco, en el lado de la ría que pertenece a Paderne, los perros podían campar a sus anchas de aquí para allá por la arena. Hasta hace poco era uno de los escasos arenales de la zona donde estaba permitido que tomaran un chapuzón. Pero ahora un cartel prohíbe que bajen a la arena. Aunque el efecto de la advertencia es prácticamente nulo.
Los vecinos se quejan de que los animales continúan corriendo por la playa. Y lo peor es que nadie limpia los restos que dejan. El miércoles por la tarde un vecino tuvo un encontronazo con el dueño de uno de ellos. «O problema é que tes que ir mirando onde pos o pé porque podes topar cunha merda no medio», explicaba.
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