Los restos de basura forman vertederos incontrolados en algunos de los 772 arenales que hay en Galicia y degradan la imagen del litoral, que tiene 122 banderas azules
Galicia tiene unos 1.200 kilómetros de costa. Unas 772 playas. Y un total de 122 banderas azules obtenidas en el 2010. Pero el idílico paisaje que llevó incluso hace unos años al diario inglés The Guardian a ascender el arenal de As Rodas, en las islas Cíes, a la categoría de mejor playa del mundo, tiene una cara B. El rostro que muestra la falta de sensibilidad de algunos bañistas que no dudan en dejar la basura esparcida en las inmediaciones de los arenales y la de algunos concellos que descuidan la limpieza permitiendo que plásticos y otros elementos vayan acumulándose entre la maleza. Incluso descuidan espacios donde ondea la bandera azul.
La imagen es peor en invierno, cuando el lavado de cara de las playas todavía no ha comenzado. Pero justo ahora que la época estival está en la recta final, un pequeño repaso por algunas de las áreas de costa más populares del litoral permite comprobar cómo la cara B de las playas gallegas es una realidad que no escapa a los ojos de ningún bañista. Aquí están las pruebas.
Lo que ocurre en A Corna, una playa que cruza los concellos de A Pobra do Caramiñal y Ribeira, es una muestra. La construcción de un paseo marítimo fue anunciada a bombo y platillo por A Pobra como una de las medidas que iba a contribuir a mejorar la imagen del entorno. El camino tiene unos dos kilómetros de largo. Pero la buena imagen que tiene la playa con bandera azul en la parte de Ribeira desde hace años podría venirse abajo.
La cara sucia está en esta zona junto a uno de los accesos al camino de madera. Ahí, un montículo hallado esta semana y compuesto por bolsas de plástico ha convertido el lugar en un vertedero incontrolado. Y lo peor es que la basura empieza a aparecer esparcida ya por la maleza.
Ruedas
Pero en los arenales gallegos no solo pueden encontrarse vertederos incontrolados resultado de la acumulación de botes o restos de comida. En la playa de Testal, en Noia, también hay algún neumático apuntalado con cadenas entre la maleza. Las protestas por los restos que inundan el arenal fueron frecuentes durante todo el verano, pese a que la playa fue una de las que peinaron los operarios contratados por la Dirección General de Costas para limpiar la ría. Pero la acción parece no acabar de tener efecto.
Bordeando el litoral en dirección norte, es fácil hallar una nueva prueba de lo que no debería verse nunca. En Ponte do Porco, un pequeño trozo de litoral en el concello de Paderne, la basura entre la arena es algo habitual .
Ya al norte, en la puerta de entrada de las Rías Altas, los restos esparcidos por la arena también son normales en otras playas como alguna que hay en el entorno de la ría de Ferrol. La de San Felipe, cerca de la capital, es una de ellas. Durante esta semana podían observarse restos de bolsas de aperitivos mezclados con los desperdicios que arrastra el mar hasta tierra.
Pero junto a todo esto también hay otras en las que restos de bateas o tubería comparten arena con los bañistas que llegan.
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