Los cien bomberos voluntarios de Arcos de Valdevez, una ciudad que dista diez kilómetros del parque, vivieron en primera línea de fuego en agosto. Ellos estuvieron en la zona cero del Gerês. En un mapa, un colaborador señala los frentes abiertos: «Soajo, Mezio, Adrâo, Paradela, Ermida, Cabana Maior y la zona de Britelo». Solo en los dos primeros ardieron 2.465 hectáreas. «Fue el mayor incendio de este año. Nuestro turno es de 24 horas y en agosto trabajamos 24 más 24 más 24. Había muchas casas en peligro», relata un bombero. ¿Quién es el culpable? «Dicen que fue ''fogo posto'', pero no hay pruebas. Pero un incendio no nace de nada, no es fácil que prenda solo», comenta el bombero.
En septiembre, las llamas continúan en el norte de Portugal, a escasos kilómetros de las provincias de Pontevedra y Ourense. No hay datos oficiales del total. En el mismo momento de la entrevista, salta una nueva alarma y los bomberos acuden a sofocar un incendio que rodea una finca y varias casas. Los vecinos, incluidos los niños, apagan con palos y baldes los rescoldos. «Este es el tercer día que arde la finca. Si viniesen cien bomberos, esto se acababa en un momento», lamenta un vecino mayor, que lleva un cubo de agua en la mano. La nube de humo cubre como la niebla a los voluntarios. La lucha sigue.
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