La migración exterior da un giro al dejar Pontevedra más residentes que los que proceden de otros países
La crisis económica tuvo en el 2009 una consecuencia inédita en los flujos migratorios de Galicia. Por primera vez en toda la década el número de inmigrantes españoles llegados a la comunidad fue entonces superior al del que la abandonó. Gallegos que se quedaron sin trabajo fuera, junto con otros españoles que vinieron a probar suerte en la comunidad, convirtieron en positivo un saldo migratorio que históricamente había recortado población a Galicia. Pero con los primeros síntomas de recuperación o con la constatación de que Galicia no tiene un comportamiento en favor del empleo muy diferente al del resto de España, la senda de las migraciones ha vuelto a la negativa normalidad en la primera mitad de este año.
Si el flujo migratorio de Galicia respecto a las demás comunidades españolas fue positivo en el 2009, al ser 4.653 personas más las que llegaron que las que se fueron, en el 2010 ya ha dejado de ser así. El Instituto Nacional de Estadística ha contabilizado de enero a julio 11.058 gallegos que han trasladado su residencia a otra comunidad por 11.030 españoles que se han establecido en Galicia. El saldo negativo, aunque mínimo, con 28 casos, muestra la ruptura de la tendencia marcada el año anterior y evidencia que la prolongada duración de la crisis empuja de nuevo a los gallegos a emigrar al resto de España y al extranjero, con 15.683 partidas en total.
La razón del repunte del 2009 se basó en el regreso de muchos gallegos, fundamentalmente de Canarias y Cataluña, territorios que sufrieron por primera vez en lustros una salida mayor de residentes nacionales que altas de estos por la caída en la construcción y el turismo.
Aunque pequeño, por ahora, ese saldo negativo para Galicia este año devuelve a la comunidad a una tendencia que no es capaz de cortar. Entre el 2002 y el 2008 el saldo de los que abandonaron Galicia superó de media en 2.656 personas a las que llegaron. El 2009 marcó con el retorno de emigrantes una evolución contraria, pero no dejó de ser un espejismo. De Canarias volvieron ese año nada menos que 3.668 personas, mientras que a las islas se trasladaron 1.840 gallegos, cuando en el año 2000 fueron 5.572 los gallegos que probaron suerte en el archipiélago y 2.082 los que regresaron.
Pero si la crisis ha acabado por devolver a los números rojos los balances migratorios estatales de Galicia, los flujos exteriores están empezando a dar también peligrosas señales de alarma. Si entre el 2002 y el 2008 los llegados a Galicia desde el extranjero superaron en 17.173 casos a los que se fueron al exterior, en el 2009 ese saldo, todavía positivo, cayó hasta las 3.125 personas y por ahora en el 2010 a 1.863. Pero lo que puede alertar aún más es que la provincia de Pontevedra, foco tradicional de captación de inmigración en la comunidad, esté sufriendo este año más abandonos que llegadas desde el exterior. De momento, el balance negativo asciende solo a 89 personas, pero el año pasado había sido favorable en 1.698.
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