Como cada 25 de julio ayer ondearon muchas banderas. La independentista catalana, la cubana, la palestina, la comunista y, sobre todo, la bandera de Galicia con la estrella roja de cinco puntas, emblema del BNG desde su fundación que se ha convertido en la imagen distintiva del nacionalismo gallego. Algunos de los militantes y cargos que estaban ayer autorizados para ocupar un puesto en el palco llevaron también la bandera con el escudo oficial de Galicia, que está también reconocida en los estatutos del BNG. Cuando la tenían izada fueron reprendidos rápidamente por responsables de la organización que vieron en esa actitud un desafío y una provocación por usar un emblema no distintivo del nacionalismo gallego. Algunos optaron por atársela a la cintura y otros por esconderla. Fue la única anécdota en un acto marcado por el calor y por la convivencia en la Quintana entre manifestantes y peregrinos que aguardaban para entrar por la Puerta Santa.
Convivencia con turistas
Muchos de los turistas formaban una larga cola en un lado de la escalinata de la Quintana, lo que siembra la duda de si a la manifestación de ayer acudió menos gente que otros años. Algunos de los militantes y simpatizantes del BNG se quedaron sin entrar en la plaza. Pero a diferencia de lo que ocurre en otras movilizaciones, donde los convocantes y las fuerzas de seguridad dan cifras diametralmente opuestas, ayer hubo una mayor proximidad entre ambas fuentes. La organización del Bloque situó la afluencia en algo más de 20.000, mientras que la Policía Local situó la participación entre 10.000 y 15.000 personas. La masiva afluencia de peregrinos complicó el cálculo.
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