Pachi Vázquez acusa a la Xunta de pagar 352 millones de más, algo que desmiente Feijoo.
La tensión política con la que se inició en enero el actual período de sesiones del Parlamento, marcado por la tramitación de la ley de cajas a la que se opuso el PSOE, capitalizó también el último pleno ordinario previo al verano, donde populares y socialistas se enfangaron nuevamente en el terreno de la crispación, esta vez debido al eventual sobrecoste que tendrá la autovía de la Costa da Morte. El líder del PSdeG, Pachi Vázquez, hizo estallar una bomba política en la sesión de control, al acusar a la Xunta de pagar 352 millones de euros a mayores por la construcción del vial que unirá Carballo con Berdoias sin que se modificasen «ningunha das características» del proyecto.
La imputación de Vázquez pareció coger desprevenido al mandatario autonómico, Alberto Núñez Feijoo, que en el hemiciclo no logró rebatir la acusación, pese a que el conselleiro de Infraestruturas, Agustín Hernández, le suministró un papel con algunas anotaciones.
Vázquez se mostró contundente en su intervención. Consumió su tiempo en relatar que el Gobierno bipartito adjudicó en el 2007 la autovía por un total de 584,5 millones. Eso no impidió, prosiguió, que la Xunta, ya con el PP, rescindiera el contrato anterior y volviera a adjudicarlo por 937,5 millones a la constructora FCC, con un «sobrecoste» de 352 millones, rechazando además «a mellor oferta económica» del grupo Dragados, que proponía ejecutarla por 263 millones menos. «Cárgase na plica técnica a unha empresa como Dragados, dicindo pouco menos que nunca fixo unha autovía», denunció irónicamente Vázquez, muy aplaudido por la bancada socialista.
Feijoo evitó entrar a fondo en el asunto, y le recordó a Vázquez, parafraseando a Machado, que la cabeza se puede usar de dos formas «unha para pensar e outra para embestir», dejando entrever que el líder socialista se había inclinado por la segunda. En todo caso, advirtió de que en las licitaciones «o primeiro é a puntuación técnica», y recordó que en la autovía de la Costa da Morte, de 42 kilómetros, el bipartito se limitó a colocar «tres pedras», a la vez que remarcó que la anterior adjudicataria se negó a construir los cuatro carriles que estaban comprometidos, ante lo cual se optó por licitar de nuevo la obra.
Lo ocurrido con la autovía de Barbanza, cuya adjudicación modificó el bipartito tras su llegada a la Xunta, planeó también por la sesión, pues Vázquez no dudó en comparar lo ocurrido en este caso con lo de la Costa da Morte.
La refriega parlamentaria provocó que el conselleiro de Infraestruturas rematara la jugada dos horas después, en una rueda de prensa para explicar lo ocurrido. Argumentó que la anterior adjudicataria no estaba en disposición de hacer la obra por el precio convenido, pues reclamaba un incremento de tarifas del 30%, proponía disminuir las calidades y dejar con solo dos carriles el tramo de 16,5 kilómetros que discurre entre Baio y Berdoias. «A diferencia é que nós si queremos que se faga a obra», dijo Hernández, motivo por el cual se volvió a licitar de forma transparente el proyecto, y dijo que aún no se ha adjudicado,
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