El presidente insiste en pedir aclaraciones por la supuesta trama agraria y el socialista vuelve a hablar de narcotráfico
Achaca la «bochornosa» sesión de control parlamentario al líder del PSdeG, que le recuerda su deber de responder
El torrente de graves acusaciones de corrupción al que Feijoo y Pachi Vázquez se entregaron el miércoles en el Parlamento dejó paso ayer a una corriente de aguas menos revueltas pero tan enlodadas como en la jornada anterior.
El presidente de la Xunta optó por una posición institucional y pidió excusas «en nome da política» por los «dez minutos bochornosos» a los que dan lugar las sesiones de control en la Cámara. El líder del PSdeG se aferró a su papel de oposición al Gobierno y reclamó al presidente que «non dramatice» el debate parlamentario y cumpla con su obligación de responder a lo que se le pregunta. Uno y otro se reafirmaron en los argumentos que emplearon en el pleno para desacreditarse mutuamente, con la supuesta trama agraria que el PP vincula a los socialistas y las corruptelas que el PSdeG relaciona con los populares como frentes de ataque.
Traballo investigó «de oficio»
Feijoo, muy molesto con Vázquez por sostener que el Gobierno y el PP amparan casos de narcotráfico y corrupción, volvió a recriminar al secretario de los socialistas que se parapete en la inmunidad parlamentaria para «insultar dunha forma gravísima». A preguntas de los periodistas, tras la reunión del Consello de la Xunta, advirtió a Vázquez que con «insidias, calumnias e inxurias» no amedrentará al Gobierno ni al PP en sus denuncias de irregularidades. «Se pretenden insultar ao presidente da Xunta e ao PP para que non investiguen, equivócanse. Non temos medo», remachó.
Como hizo Rueda la semana pasada con la reacción del número tres del PSdeG, Pablo García, Feijoo vinculó la actitud de Pachi Vázquez al «nerviosismo e a inseguridade» de los socialistas por un supuesto desvío de fondos públicos. El jefe del Ejecutivo indicó que, en las visitas del pasado lunes de técnicos de Traballo a 13 sedes de Unións Agrarias, la consellería actuó de oficio y que los funcionarios «fixeron caso á oposición». Proclamó que «o PSOE pode presentar querelas, pero debe dar explicacións», y recordó las denuncias del PP de personas que trabajan a «centos de quilómetros» del lugar que figura en los contratos, para sociedades que en el 90% de los casos comparten sede y que fueron empleadas con ayudas solicitadas por tres personas, el mismo día y con números de expedientes correlativos. «Isto ten moi mala pinta», subrayó Feijoo, que observó que son «demasiadas coincidencias» y que, interpelado por la denuncia del PSdeG de que se trata de una «caza de bruxas», apeló a la «mesura, respecto e rigor».
Respecto a la acusación de los socialistas de que el PP disponía desde noviembre de la documentación que consultó el lunes en Traballo, Feijoo opinó que lo relevante no es que los populares administren los tiempos para denunciar el caso, «senón se hai irregularidades ou non».
Debate sin «guante branco»
Pachi Vázquez abogó por «desdramatizar as sesións de control» parlamentario. Preguntado por este periódico sobre las disculpas expresadas por Feijoo, defendió que el presidente «non pode pretender que cada sesión de control se convirta en guante branco para o Goberno». El socialista recordó que su deber es preguntar, y el del presidente, responder, aunque el miércoles «non o fixo». Sobre la acusación de narcotráfico, reiteró que la persona implicada, un jefe territorial de la Xunta, «representa ao Goberno en Pontevedra».
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