Varios voluntarios llegados de diversos países europeos atienden a los caminantes en casi diez idiomas a su llegada al albergue gestionado por la Xunta en O Cebreiro
Los peregrinos internacionales que llegan al albergue público de O Cebreiro suelen llevarse una grata sorpresa. La primera, por lo «muy bien» que está el lugar y, la segunda, por ser recibidos casi todos ellos en su propio idioma. De la oficina salen palabras en italiano, alemán, inglés, irlandés, francés, griego, noruego, español y, por supuesto, también gallego. «Oh, qué bien, hablas italiano», le decía hace unos días una caminante a quien la atendió: Damiano Caporaletti. Él es uno de los voluntarios que, durante el mes de mayo -ahora está en Triacastela- atendió a los peregrinos en el refugio gestionado aquí por la Xunta. Junto a Caporaletti, estaban Ole Marcus Ramberg (Noruega) y Claudia Schneider (Alemania). Esta última repetirá experiencia en O Cebreiro en junio, acompañada por John Malone (Irlanda) y Basia Tryschwa (Polonia).
Los cinco forman parte de la treintena de jóvenes de entre 18 y 30 años que en este año jacobeo reciben a los peregrinos en varios albergues que salen al paso del Camino Francés en Galicia. Llegaron hasta aquí en el marco del programa EU Camiño. El proyecto es una iniciativa conjunta de la S.?A. de Xestión do Xacobeo y la Dirección Xeral de Xuventude, pero coordinado por la Administración gallega y con la correspondiente financiación de la Unión Europea.
Para Caporaletti, por ejemplo, esta está siendo una oportunidad única. Se siente «privilegiado» por poder formar parte de ese grupo de voluntarios llegados desde 19 países europeos diferentes. Practica idiomas, toma contacto con personas de diversas nacionalidades y admira el paisaje gallego como el que más. A su lado, Claudia Schneider, por ejemplo, siente especial atracción por la «forma de vida de aquí». Le encanta especialmente O Cebreiro: «La gente es muy amable y cariñosa. Vengo de una metrópoli y esto es totalmente lo contrario: una vida tranquila, sencilla. Es como una gran familia». Schneider tiene tan solo 20 años, pero siempre tuvo claro que, tras terminar el bachillerato, no quería comenzar al momento sus estudios. «A los peregrinos les encanta poder comunicarse y charlar en su lengua», sentencia. Se siente «contenta y feliz» con esta experiencia, que le está permitiendo, además, mejorar sus conocimientos de español y del país. Es, por otra parte, la primera vez que visita Galicia.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios