Los expertos consultados indicaron que en esta investigación hay un dato que es clave: conocer el tiempo que los ansiolíticos permanecieron en la sangre de los niños. Al parecer, las conclusiones serían distintas si el rastro data de un mes o de apenas unos días. La presencia de los metabolitos de la sustancia podría revelar si el suministro fue más antiguo que una semana o si hubo un consumo continuado. El análisis de la orina será más complicado porque, en este compuesto orgánico, la benzodiacepina desaparece en seis o siete días.
La guardería señaló que los menores están todos bien y que la intoxicación ha sido localizada en el aula de bebés. Al parecer, la jueza ha comunicado que el resto de la escuela infantil está perfectamente y esta funcionó ayer con normalidad. Numerosos padres entraban y salían a recoger a sus hijos, detalle que en una situación tan difícil agradeció la directora en un comunicado. Los progenitores respaldaron en bloque al centro aunque es posible que haya acciones individuales.
La dirección explicó que el lunes intentó enviar una carta explicativa a los padres pero les fue imposible porque tuvieron que atender a los inspectores de la Consellería de Traballo e Benestar, a los inspectores de alertas epidemiológicas y al servicio veterinario de la Xunta. Según la dirección, estos constataron que las instalaciones y el funcionamiento era adecuado.
Sin secreto de sumario
Fuentes judiciales aclararon que en este caso no hay ningún secreto de sumario pero que la jueza ha pedido discreción para salvaguardar la intimidad de los menores. Las mismas fuentes indicaron que la magistrada solo clausuró el aula de bebés para minimizar los daños.
Las primeras alarmas surgieron entre el viernes y el domingo pasado cuando varios padres notaron que sus bebés estaban paralizados. Uno de los cuatro menores hospitalizados llegó a atravesar un grave riesgo. La benzodiacepina suele aparecer en medicamentos tranquilizantes y no puede ser vendida sin receta. La Fiscalía aprecia indicios de un posible delito de lesiones dolosas, o bien, imprudentes, y otro contra la salud pública. Las pesquisas determinarán cómo llegó el sedante al organismo de los seis niños y quién es el culpable. Por ahora, no hay detenidos.
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