La modelo Paloma Lago circulaba por Samil cuando fue testigo de cómo la niña fue a parar al descapotable
La modelo ferrolana Paloma Lago y su hermana Ana fueron citadas ayer para declarar como testigos en un juicio en Vigo contra un turista que conducía ebrio un Saab descapotable y atropelló a un bañista que llevaba en brazos a un bebé. Fue el 29 de agosto del 2006, en un paso de cebra de la playa de Samil. Y la pequeña se salvó porque salió despedida y cayó dentro del automóvil. Los testimonios de la modelo y su hermana eran claves porque ellas vieron volar por el aire a la menor, de un año de edad, que sufrió lesiones en una pierna y una mano que tardaron 43 días en curar.
El juicio se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. La fiscala pide cinco meses de cárcel por un delito de lesiones por imprudencia grave o contra la seguridad del tráfico y el abogado de las víctimas un año y medio de cárcel por conducción temeraria. La hermana de Lago fue la primera en declarar por videoconferencia desde A Coruña. Paloma iba a hacerlo desde un juzgado de Alcobendas, en Madrid, pero hubo problemas de conexión y los letrados y la fiscala renunciaron al testimonio.
«Dimos un grito»
La hermana relató que Paloma Lago iba al volante de su coche aquel día de playa, hace cuatro años, cuando vieron cruzar a varios peatones en un paso de cebra junto a un coche parado. «Paramos y vimos un señor con un bebé en brazos. Todos respetábamos el paso. Entonces, vimos un coche que venía por el segundo carril y que se dirigía hacia ellos. Dimos un grito porque nos dimos cuenta de que los iba a atropellar», relató la hermana, que ocupaba el asiento del copiloto.
Sus temores se cumplieron. «El coche no paró y chocó con el padre. El niño salió despedido por el aire. Me quedé impactada», afirmó la testigo por videoconferencia.
Los atestados policiales refieren que una mujer vio que el conductor metía un chicle en la boca y bebía agua para disimular el aliento a alcohol. Esta testigo no recuerda tal hecho. Como Paloma Lago no pudo declarar por videoconferencia, el detalle del chicle no ha podido ser corroborado.
Mariscada y albariño
El turista es Jesús Joaquín A.R., quien circulaba en un descapotable Saab 9.3 por la avenida de Samil, a la altura del número 35, una tarde de verano en que el arenal vigués estaba atestado de bañistas. El hombre y una amiga habían ido a comer a un restaurante de Coruxo y, según relataron, tomaron una mariscada y bebieron dos copas de albariño. Tras el atropello, el conductor dio una tasa de alcoholemia de 0,35 y 0,38, por encima de lo permitido. Su acompañante aseguró que si hubiera notado síntomas de embriaguez en él habría conducido ella. Añade que en la avenida había muchos pasos de cebra y que circulaban a poca velocidad pues estaban atascados en una retención.
La Policía Local cree que el conductor circulaba despistado, «mirando el paisaje», pero el acusado alega que un coche estacionado en doble fila ante el paso de cebra le impidió tener visibilidad. Su abogado insistió en que el accidente se produjo en un punto negro de Samil y que, luego, el Concello levantó badenes de protección para reducir los siniestros.
El peatón caminaba detrás de su esposa y otro hijo y recibió un golpe contra el capó y el parabrisas. La niña, que ahora tiene cinco años, sufrió como secuelas cicatrices en una pierna. Reclaman una indemnización total por valor de 7.500 euros.
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