El PP descarta vedar Touriñán a las piscifactorías, como exigen los socialistas
La ponencia creada en el Parlamento gallego para negociar la reforma de la Lei do Solo culminó ayer sus trabajos, remitiendo a la Comisión de Ordenación Territorial el texto negociado por todos los grupos políticos, que lo votarán el próximo lunes. La sesión servirá de barómetro para medir si realmente se traslada a la práctica el pacto por el territorio, que populares y socialistas se ofrecieron recíprocamente, toda vez que el BNG ya anunció ayer su voto en contra. La portavoz del área de urbanismo del PSdeG, Mar Barcón, manifestó que «hai camiño para o acordo», pero evitó anticipar el voto de su grupo a la espera de «consultar á dirección do partido», de la que ella misma es número 2.
Las declaraciones de Barcón, hechas ayer al término de la ponencia, dejan entrever que la decisión de respaldar esta reforma está exclusivamente en manos del secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez. El líder de los socialista está obligado a conciliar la doble aproximación que tienen a este asunto: a través de la Fegamp (Federación Galega de Municipios e Provincias) y del Parlamento accedieron a negociar el texto con el PP, si bien una parte significada del grupo, la más próxima al ex presidente Pérez Touriño, se muestra abiertamente en contra de pactar una norma que tolerará instalaciones industriales en zonas naturales como el cabo Touriñán, siempre y cuando así lo avale la normativa europea.
El diputado Román Rodríguez, en nombre del Partido Popular, reivindicó ayer el «esforzo» hecho por su grupo para incorporar casi todas las enmiendas del PSOE -se acabaron aceptando el 80% de las 45 presentadas- y pidió a los socialistas «que non se obcequen cunha cuestión concreta», en alusión a Touriñán, espacio costero en que, aseguró, a la hora de autorizar una planta acuícola se recogerán «as máximas cautelas posibles» que emanan de la legislación de la Unión Europea, que es -añadió- «a máis esixente do mundo». El desencuentro en torno a Touriñán es palmario y puede conducir a los socialistas a abstenerse en la votación de la reforma.
En cuanto al BNG, la posición es bastante más clara. Su portavoz del área de urbanismo, Teresa Táboas, también comparte la necesidad de impedir las instalaciones industriales en los espacios protegidos, si bien su crítica a la reforma de la Lei do Solo fue más de fondo. «O desnorte do PP en materia de territorio é claro», lamentó Táboas, quien también reprobó la «lei de punto final» que a su juicio pretende hacer la Xunta de Núñez Feijoo con las edificaciones en situación irregular con el fin de legalizarlas.
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