Una treintena de concellos apenas tienen fondos para servicios básicos una vez abonadas las nóminas del personal
La agonía financiera de los municipios gallegos, agravada por la crisis del ladrillo y el descenso de la participación en los ingresos del Estado, está colocando a las haciendas locales ante situaciones de extrema dificultad. Primero trascendieron los problemas de los ayuntamientos para afrontar las nóminas y la paga extra de Navidad -la Diputación de Pontevedra alertó recientemente de la falta de liquidez de hasta 20 corporaciones-; luego salió a la luz que muchos concellos recortaban los gastos lúdicos y de carácter social, y la nueva voz de alarma la ha lanzado la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp). Su presidente, Carlos Fernández, define «como muy difícil» el día a día de muchos ayuntamientos, sobre todo pequeños, que una vez satisfechos los gastos de personal, apenas tienen dinero para financiar servicios básicos.
«No se trata de señalar a nadie, de hablar de ningún concello en concreto, simplemente es bueno tomar conciencia social del problema», precisa el también regidor de Ames. Según las estimaciones que maneja la Fegamp, los problemas para financiar servicios básicos afectarían, al menos, a una treintena de municipios, es decir, casi el 10% del total de los existentes en la comunidad gallega.
Las dificultades para atender servicios básicos ante la falta de liquidez se producen en el pago de las facturas del alumbrado público -una de las partidas más costosas- y en la liquidación de las deudas con las empresas que recogen la basura. En ambos conceptos muchos municipios adeudan varias mensualidades. La dispersión poblacional en muchos ayuntamientos del medio rural encarece la prestación de estos servicios y muchos concellos han visto descender su participación en los ingresos del Estado hasta un 30%.
Las dificultades financieras de los concellos se han ido divulgando a cuentagotas; los regidores se muestran extremadamente reacios a reconocer la realidad financiera de las arcas locales por temor a las críticas de la oposición y, sobre todo, por no generar alarma entre sus conciudadanos. Cangas, Moaña y Os Blancos estuvieron en el centro de la diana. Abegondo, Betanzos, Carral, Oleiros y Sada son los cinco municipios del área metropolitana de A Coruña que ya solicitaron destinar la mitad de la inversión que les corresponde del Plan de Obras y Servicios (POS) de la Diputación a costear sus gastos corrientes, es decir, a pagar nóminas y facturas de luz, agua, teléfono y limpieza.
Sin embargo, es en los municipios más pequeños donde más problemas de liquidez se están dando para financiar servicios tan básicos como la luz y la recogida de basuras. Solo en las provincias de Lugo y Ourense hay hasta 17 concellos que disponen de menos de 1.000 habitantes. Uno de ellos es Montederramo (990 personas censadas). Su regidor, el popular Antonio Rodríguez, se muestra rotundo. «Claro que hay problemas para prestar servicios básicos: a nosotros nos han bajado los ingresos y tenemos que dar luz y recoger la basura en 84 núcleos de población; lo que se recauda aquí no llega para el alumbrado», dice. Y agrega: «Este es un problema extensible a otros municipios como Trives o Manzaneda». La regidora nacionalista de A Bola, Teresa Barge, acusa a la Xunta de agravar la situación financiera por pagar con retraso subvenciones concedidas el año pasado.
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