El barrio de Alén, en la parroquia rural de Cepeda, en Pazos de Borbén, agrupa a una veintena de casas. En el número 13 vivía el matrimonio de nonagenarios cuyos dos hijos fueron juzgados el pasado martes en Vigo por un delito de abandono de familia. El fiscal pide que sean multados con 6.000 euros cada uno.
Los vecinos conocen el caso, que atrajo ayer al lugar a varios equipos de televisión. Un hijo, Antonio, vive a 50 metros de la vivienda paterna, pasada la curva, y el otro, José, en A Presa, a solo un kilómetro. «Eles sabíano todo», explica una vecina, en referencia al deterioro de la pareja. La madre sufría una enfermedad degenerativa.
Diamantina Ricón, la sobrina que cuidó el último año de los ancianos, ya fallecidos, confirmó ayer la mala relación con los hijos. «Iso vén de antes, porque os pais eran moi rebeldiños, aínda que xa ían vellos», dijo. Hace años, agrega, «botaron a todos os fillos da casa, e os novos tiñan a súa vida e para evitar líos non viñan por aquí». Añade que durante un tiempo la nuera llevaba en coche a los ancianos al sanatorio, pero dejó de hacerlo «por problemas coa vella». Relató que los ancianos recibían la visita de la asistente social y de ella misma, pero mostraban reticencias a los cuidados. «Os pobriños non querían asearse moito e pechábanlle a porta á asistente. Só lle deixaban limpar o baño». Diamantina les preparaba comida por una suma de dinero. «Eu fixen o que puiden cos vellos. Os novos non se levaban con eles, e xa saberán defenderse», dijo. La sobrina fue hospitalizada el 21 de enero del 2009 y los ancianos quedaron dos noches sin cuidados. El padre murió meses después, «pois estaba cada vez peor», y la madre en junio en un hospital de Vigo.
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