El veterano dirigente del Bloque pone a Aymerich contra las cuerdas al solicitar una asamblea nacional antes del 2011
La última vez que Xosé Manuel Beiras salió de A Reboraina, su casa de Brión, para saltar a la primera línea política fue hace justo un año. Se puso un sombrero acorde al color de su pelo y ofreció una rueda de prensa que dejó temblando al nacionalismo gallego, forzando de paso la dimisión de toda la ejecutiva nacional del BNG que acababa de perder las elecciones del 1-M. El veterano dirigente vuelve de nuevo a la carga, quizás con menos fuerzas que entonces, pero decidido a convulsionar la organización frentista y a abrirle una brecha a Máis BNG, la corriente quintanista que dirige Carlos Aymerich.
El Encontro Irmandiño (EI) que lidera Beiras posee el 14% de las plazas en el máximo órgano del Bloque, el consello nacional, y acaba de presentar un escrito para solicitar formalmente la convocatoria de una asamblea -entienden que estatutariamente toca celebrarla- con el fin de redefinir el poder interno de la organización y, si acaso, elegir al futuro candidato a la presidencia de la Xunta. Hace solo tres meses, la posición irmandiña tenía garantizado el apoyo de los de Aymerich, pues en el bautizo de Máis BNG, en noviembre, hicieron de esta petición su eslogan. Pero ahora, esta corriente juega ya con otras fichas, con el único afán de que no se frustren las expectativas del propio Aymerich de ser proclamado algún día candidato a la Xunta.
En este giro tiene mucho que ver la Unión do Povo Galego (UPG), la fuerza motriz del BNG, cuyo estatus hegemónico a medio plazo depende de que no se produzca una entente cordial entre Máis BNG y EI, que le haría perder las riendas de la organización. La señal de alarma se produjo en un consello nacional hace medio año, cuando los de Aymerich y los de Beiras unieron sus fuerzas por primera vez, ganándole una votación a la U. El sentido práctico del partido que dirige Francisco Rodríguez lo abocó a tender puentes más sólidos con Máis BNG, que un año después del 1-M tiene el mérito de seguir aglutinando a los restos del quintanismo, aunque con una notable debilidad estratégica y organizativa. De hecho, desde esta corriente señalan que tanto la decisión de pedir la asamblea antes de las municipales como la de retirar ahora la petición fueron adoptadas por el propio Aymerich sin pasar por ningún otro órgano.
En el entorno de Beiras sostienen que «Máis BNG é un valado aguantado por silvas; cortas as silvas e cae o valado». Esa es una de las razones que llevó al de A Reboraina a volver a la primera línea política, para tensar internamente el nacionalismo, poner a prueba la coherencia de Aymerich y verificar si en Máis BNG hay vocación política o se resigna a actuar como una plataforma electoral de su coordinador xeral.
La solicitud de Beiras, que mañana revisará la ejecutiva, se tendrá que votar el próximo sábado en el consello nacional. Y Aymerich deberá confirmar con su voto ante los suyos si ahora todavía está a favor de celebrar la asamblea nacional antes de las municipales, como muchos de sus seguidores avalaron.
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