Solo en tres familias de la veintena que se imparten en los institutos gallegos disminuyó la demanda
El año pasado quedaron sin cubrir 4.461 plazas, y en este, 3.868, menos de un 20% de las ofertadas
La crisis ha provocado que más de uno decida volver a los estudios. Si se trata además de un ciclo de formación profesional, con solo dos años de duración y en algunos casos con un porcentaje elevado de empleabilidad, la demanda se dispara. A principios de curso, la Xunta aseguró que el número de solicitudes se había incrementado un 28%, y que por primera vez los alumnos de FP superaban a los de bachillerato. Los datos de vacantes confirman esta tendencia, ya que las plazas desiertas han caído en un año de 4.461 a 3.868, lo que supone más de un 13%.
Se trata en todos los casos de alumnos que empiezan los estudios de formación profesional en régimen ordinario. El número de vacantes no se redujo de forma homogénea en todas las familias, sino que hay una diferencia importante entre unas y otras. Así, en actividades marítimo pesqueras se redujo a menos de la mitad (de 133 a 56), y en comunicación, imagen y sonido, más de un 40%.
De las 21 familias que ofertan los centros de la comunidad (hay 22, pero Energía y agua se implantó este curso, por lo que el pasado no tenía vacantes), solo en tres aumentan el número de plazas sin cubrir, en las áreas de Edificación y obra civil, Química y Fabricación mecánica.
Pese a que la búsqueda de una mayor empleabilidad está detrás del aumento de la matrícula, los alumnos no se concentran en las ramas con mayor inserción. Fabricación mecánica, uno de los estudios con menos paro, es una de las tres familias en donde hay más vacantes que el pasado año (se pasa de 198 a 212). Ocurre también al contrario. Las familias con menos opciones de garantizar un empleo incrementan su demanda (Comunicación, imagen y sonido reduce sus vacantes un 43%, Sanidad un 30% y Servicios socioculturales en más de un 16%).
Las carreras universitarias no son las únicas que dejan plazas desiertas. Lo mismo ocurre en la formación profesional. La adecuación entre oferta y demanda, sin embargo, ha ido creciendo con los años. En el 2004, por ejemplo, más del 30% de las plazas de grado medio no se cubrieron, el pasado curso se superó el 22%, y en este se quedaron en menos de un 20%, en concreto en 3.868. Tres familias (Comercio y márketing, Informática y Electricidad y electrónica) copan prácticamente la mitad de estas 3.800.
Nueva oferta
La Xunta quiere revisar por ello la oferta existente, para corregir desajustes y adaptarse además a las necesidades específicas de cada zona. En este análisis se contará con los agentes sociales de cada comarca para favorecer la empleabilidad. Los desajustes se refieren sobre todo a la oferta excesiva que hay de algunos ciclos que no tienen apenas demanda.
Otros de los objetivos que anunció la Consellería de Educación cuando llegó al Gobierno son reforzar la red de centros integrados de formación profesional (sedes que concentran los tres sistemas de FP, reglada, ocupacional y continua); establecer un sistema de información y orientación, y potenciar la red de calidad que comenzó a articularse en el año 2001, entre otros.
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