A pesar del «conflicto moral» que le produce, el alcalde alega que «6.900 usuarios no pueden estar sin servicio»
El alcalde de Oleiros, el independiente Ángel García Seoane, anunció ayer que recuperará temporalmente la gestión de sus tres instalaciones deportivas concesionadas (en manos de Sidecu, tercera firma más importante del sector en Galicia) para dar réplica a la demanda de sus ciudadanos mientras se mantenga el paro. Pese a que la decisión le causa «un conflicto moral» por cuanto hay una huelga en pie, aseguró, contratará una plantilla mínima alternativa -a la que, dijo, pagará «unos sueldos dignos»- que sustituya a los 47 empleados en los centros municipales: la piscina de A Fábrica, el complejo de Perillo y el del núcleo de Oleiros.
García Seoane explicó que se ve obligado a tomar esta medida porque sus «6.900 usuarios no pueden seguir sin servicio» y reprochó a la Xunta y a la patronal que no hayan puesto fin al conflicto. Aunque el regidor valoró otras posibilidades como el rescate definitivo de la concesión -«pero no era viable legalmente», adujo- y el secuestro de la concesión, finalmente optó por establecer una gestión directa de forma provisoria.
Fue muy crítico con la empresa que lleva sus instalaciones oleirenses, en las que, aseguró, tuvo un superávit de 138.000 euros tras abonar el canon y pagar a sus empleados. García Seoane lamentó la estrategia de las concesionarias ante «un problema muy enquistado», ya que, reprobó el alcalde, «se dedican a buscar acuerdos por su cuenta instalación por instalación en vez de resolver el conflicto».
Este periódico intentó sin éxito lograr de la patronal la valoración del anuncio del alcalde.
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