Una huida por amor que finalizó en Andalucía
La fuga de Eva y Germán ha acabado todo lo bien o todo lo mal que cabría esperar, dadas las circunstancias. Bien para las familias que, desde el viernes, buscaban desesperadas a estos chicos de 16 y 15 años que huyeron sin previo aviso de sus domicilios. Mal porque el Cuerpo Nacional de Policía le puso el punto y seguido a una historia de amor con la que Joaquín Sabina podría componer la segunda parte de Pájaros de Portugal.
El cuñado de Germán confirmaba ayer la noticia: Eva y su novio habían sido encontrados en perfecto estado a muchos kilómetros de Ordes, en Sevilla. «Yo estaba convencido de que esto era una huida por amor -dice-; estos días he estado hablando con sus amigos y, al parecer, ella lo tenía todo planeado». El marido de Ángela, la hermana de Germán, no puede ocultar su alegría mientras el coche deja atrás Galicia para llegar lo más pronto posible a la capital andaluza. Le dan igual los kilómetros que le quedan por delante, porque los dos muchachos están bien.
Según confirmó, la policía avisó a las familias ayer por la tarde. Y les dijeron que se diesen prisa, porque el tiempo que podían mantenerlos retenidos era muy escaso; de hecho, ninguno de los dos está acusado de ningún delito. El mismo rumbo que los familiares de Germán tomaron los padres de Eva. Fueron ellos los que, el domingo, y después de 48 horas sin noticias de su hija, dieron todas las alertas para intentar localizarla. Explicaron que esta estudiante de peluquería, vecina de la parroquia ordense de Leira, salió de su casa a las 7.30 horas para coger el autobús, y que llevaba puesta una cazadora de color rojo y unos pantalones vaqueros.
Empezaron a pensar que algo ocurría sobre las dos de la tarde del viernes, cuando Eva tenía que haber regresado a casa. No lo hizo y llamó a su madre para decirle que había perdido el autobús, pero que tomaría el siguiente y estaría en casa para las cuatro. A partir de ahí, se le perdió la pista. Su móvil dejó de estar operativo y los padres de Eva empezaron a preocuparse. Y entonces presentaron una denuncia ante la Guardia Civil. Al día siguiente empezó a tomar cuerpo la teoría de la fuga pactada, ya que Germán también llamó a su casa con la misma excusa del autobús perdido.
Ni una semana han tardado la policía y la Guardia Civil en dar con la pareja. La canción de Sabina dice: «Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad».
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