Los catedráticos Roberto Blanco Valdés, Juan José Solozábal y José Antonio Portero Molina hablaron en Santiago de la organización territorial de los próximos años
¿Cara a onde vai o Estado autonómico? A esta pregunta intentaron responder ayer los tres catedráticos de Derecho Constitucional que cerraron en la Escola Galega de Administración Pública de Santiago unas jornadas de debate que clausuró el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo.
Roberto Blanco Valdés, catedrático de la Universidade de Santiago, sostuvo la tesis de que no es posible asumir ni entender el proceso descentralizador actual «sin tener en cuenta cómo se ha desarrollado, hasta la fecha, ese proceso de descentralización». Explicó que, tal como se llevó a cabo, «todo hacía pensar que habíamos resuelto un problema, pero, de pronto, nos encontramos en los años 2001 y 2002 con que no lo habíamos hecho».
La razón que esgrime es que Pasqual Maragall quería ganar en Cataluña «y eso radicalizó su oferta descentralizadora, su oferta nacionalista». Al gobernar con el apoyo de Esquerra Republicana, tuvo que echar mano de un Estatuto «que nunca hubiera hecho en solitario el PSC, mucho más allá de los límites constitucionales». Y eso, según Roberto Blanco, condicionó la política de Zapatero, que se vio obligado a apoyar en las Cortes el documento catalán.
Abierto el proceso descentralizador en Cataluña, se abre también en el conjunto de España. «Y logramos un Estado con nuevos estatutos que puede acabar siendo poco viable desde el punto de vista territorial», señaló el catedrático. Blanco Valdés ve «previsible» que el modelo del Estatuto catalán «se extienda a otros territorios, con lo cual no vamos a caminar hacia un Estado federal, porque ya estamos en él; hacia lo que podríamos acabar caminando es hacia un sistema de tipo confederal, muy poco compatible con la cohesión estatal».
«Normalidad» en el País Vasco
Juan José Solozábal Echevarría, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, dijo que el futuro del sistema político vasco «se inscribe en un deseo de normalidad». Y se mostró esperanzado con este objetivo, si bien señaló que no está exento de dificultades. «Una de ellas -indicó- puede ser que Patxi López tenga su suerte un poco ligada a Zapatero, y esta relación le ha creado problemas. El peligro sería que el PNV pensase en utilizar el poder político provincial contra el Gobierno».
Solozábal Echevarría afirmó: «El problema del nacionalismo es creer que hay un conflicto irresoluble y creo que eso se ha acabado. La situación es de normalidad y, al nacionalismo, la normalidad no le gusta, tiene que estar excitado, pero yo creo que se le van a quitar motivos de esa excitación, contando con que hay una base muy seria nacionalista que es, entre otras cosas, la causa de que la autonomía del País Vasco haya sido una autonomía en serio».
Sobre la reforma del Senado habló el catedrático de Derecho Constitucional y primer rector de la Universidade da Coruña, José Antonio Portero Molina, que dijo que, «a día de hoy estamos como hace treinta años» porque «a nadie le interesa la reforma de esa institución desde un punto de vista político». Por consiguiente, y según el catedrático, hay que conformarse con un Senado «que no es la mejor pieza posible, que se diseñó de una determinada manera en el año 1978 y que es un no problema, por eso mejor no tocarlo».
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