No se han registrado ataques en la zona, pero si los hubiera «serían batallas campales», teme el capitán
La tripulación pondrá rumbo al archipiélago de Chagos cuando acaben de pertrechar el atunero en las Seychelles
El Alakrana buscará aguas más tranquilas en su próxima marea. No por miedo a un nuevo ataque de piratas, sino porque la época del año aconseja tomar el sentido contrario a las costas de Somalia en busca de pescado.
Tan pronto como la armadora termine de pertrechar el barco, saldrá hacia el archipiélago de Chagos, territorio británico del océano Índico, a más de 2.000 kilómetros al este de las islas Seychelles, a medio camino hacia Indonesia.
«Vamos a empezar de cero en otra zona en la que se supone que, a partir de diciembre, debería haber pesca», comentaba el capitán del barco, el baionés Agustín Freire, antes de partir hacia Puerto Victoria.
El atunero es la joya de la corona de la armadora Echebastar Fleet en el Índico, el barco que más pesca. Recorrerá una media de 200 millas diarias con el objetivo de agotar su capacidad máxima de almacenamiento de 1.800 toneladas de pescado, cuando al cabo de un mes tenga que regresar para descargar al puerto de Victoria.
Su futura área de pesca es una zona en la que nunca se han registrado ataques de piratas. Hasta allí fue donde se refugió el Iria Flavia cuando el pasado 30 de octubre sufrió un ataque corsario mientras se encontraba faenando a más de 800 millas de la costa. Logró escapar gracias a un posible fallo en los motores de la embarcación de los bandidos somalíes.
Pero la tripulación es consciente de que ya no pueden estar tranquilos en ninguna parte. «Si se registrara una ataque pirata por esa zona, puede convertirse en una batalla campal», teme Agustín Freire.
El capitán afirma que los atuneros con bandera española son un objetivo preferente para los piratas. «Nos asisten una serie de derechos y como españoles saben que desde nuestro país harán todo lo posible por liberarnos». El futuro de otros barcos es incierto porque nadie se responsabiliza de ellos. «Si capturan un barco de bandera panameña y tripulación ucraniana y filipina, en realidad no se sabe quién va a responder por el barco; hay muchos buques allí abandonados a su suerte porque el armador se ha desentendido de ellos; esos sí que son peores que los piratas», añade Freire.
Campaña perdida
La máxima autoridad en el barco pesquero ya da por perdida la campaña de este año. Todo lo planificado durante el primer semestre del 2009 «se nos ha ido al garete por culpa del secuestro», afirma. «Podría caber la posibilidad de que todavía salga pescado a unas 400 millas de la costa de Somalia, pero sabemos a ciencia cierta que a nosotros ya no nos queda nada de material por allí», reconoce. Con toda probabilidad, otros atuneros se habrán adjudicado y colocado sus radiobalizas en los objetos o plataformas que expulsan al agua para que marchen a la deriva y que está comprobado que atraen a los bancos de atunes.
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