Sospechan que las armas halladas en la vivienda de José Lafuente pudieron utilizarse en algún delito
Una piel de serpiente de más de seis metros de longitud, colmillos de marfil, sistemas de visión nocturna y térmica, televisores de plasma, ordenadores, joyas, multitud de esmeraldas valoradas alguna de ellas en unos seis mil euros y, por supuesto, armas. Armas de todo tipo, desde catanas y ballestas hasta escopetas y una recortada «que non sabemos se pode estar involucrada nalgún feito delitivo», aseguran fuentes de la investigación. Grosso modo, este es el inventario del registro que la Guardia Civil realizó hace algunos días en la vivienda de José Lafuente, el vecino de Ribadumia detenido hace exactamente una semana por blanqueo en el marco de la operación Sisana.
Está pendiente de análisis la práctica totalidad de la documentación incautada en el transcurso de las recientes intervenciones policiales. En este marco, habría que situar la tasación y peritación oficial que se va a realizar de todo lo decomisado por la Guardia Civil, unos objetos cuyo valor puede superar lo que en un principio se creyó. «Cos dous millóns e medio de euros, ao mellor quedámonos cortos», indicó al respecto uno de los responsables de esta investigación.
Las sospechas de los integrantes del ECO Galicia -Equipo contra el Crimen Organizado- apuntan en la dirección de que alguna de estas armas pudo haberse empleado en algún crimen o delito. Así lo confirmó ayer en Pontevedra el sargento de esta unidad del instituto armado, quien precisó que son varios los indicios que refuerzan esta sospecha: «Sospéitase porque tendo en conta que o xefe da organización ten antecedentes por ter a algunha persoa secuestrada e que algunha das armas atopáronse debaixo dun colchón, cabe a posibilidade de que o grupo sexa bastante agresivo».
En todo caso, será «o laboratorio de criminalística que corresponda» el que determine finalmente si esta intuición se convierte en un hecho.
Catorce detenidos y cocaína
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el hecho de que, al realizar el registro de la vivienda de Ribadumia, «salvo as armas que estaban agochadas, bastante ben agochadas, o resto do material estaba por riba das mesas».
En este sentido, precisó que «a sensación que da ao chegar e atopalas é de que era algo normal, unha actividade diaria, que estaban tan acostumados a facela que non tiñan que agochala».
En su comparecencia de ayer, el sargento precisó que los arrestos de los últimos días son fruto de una ardua investigación que se viene desarrollando desde hace tres años. En aquellos primeros compases del caso, los integrantes del ECO Galicia llevaron a cabo cuatro arrestos en diferentes meses. Sobre su identidad, el sargento únicamente se limitó a reseñar que «só se pode dicir que algún está falecido».
Además de las armas, del marfil y de, incluso, una cadena con clavos que tendría como objetivo el inutilizar las ruedas de los vehículos policiales, los agentes sacaron de la circulación cerca de un kilo y medio de cocaína -el objetivo de esta operación era el blanqueo de dinero y no el tráfico de estupefacientes-, y también decomisaron cinco turismos, tres quads y una motocicleta, así como una importante cantidad de dinero en monedas de diferentes países sudamericanos y de la Unión Europea, junto con billetes de quinientos euros.
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