Pese a la falta de plazas en residencias para mayores, muchos jubilados que viven solos, incluso con algún grado de dependencia, rehúsan vehementemente abandonar su casa para ir a vivir con los hijos o para ingresar en algún centro especializado. Pese a la soledad que soportan, prefieren la libertad que les proporciona vivir en su propia casa. De hecho, los programas de ayuda a domicilio responden a esa situación, agravada por la dispersión poblacional que los hace más gravosos por los largos y difíciles desplazamientos.
En cualquier caso, los expertos consideran que las plazas en residencias no deberían exceder al 3,5% de la población y convertirse en la última estación del sistema de protección social para los mayores, siempre y cuando funcionen adecuadamente las redes de apoyo para aquellos que viven solos.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios