El nuevo puente permitirá mejorar los accesos y salidas del casco urbano desde el suroeste de la ciudad, sustituyendo en esta función al antiguo puente romano.
El ministro de Fomento, José Blanco, presidió hoy en Lugo el inicio de las obras del nuevo puente sobre el Miño a su paso por la capital lucense, cuya entrada en funcionamiento se prevé para mediados del 2011.
Al acto también asistieron el conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, Agustín Hernández, así como el alcalde de Lugo, José López Orozco y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro.
El nuevo puente permitirá mejorar los accesos y salidas del casco urbano desde el suroeste de la ciudad, sustituyendo en esta función al antiguo puente romano (uno de los únicos puntos de comunicación entre una parte y otra del río) que soporta altas intensidades de tráfico con más de 12.000 vehículos al día y que se rehabilitará con cargo al 1% cultural.
La longitud del nuevo puente metálico será de 195 metros, en el que se distinguirán dos tramos: un vano principal de 95 metros de longitud sobre el cauce del río, con una tipología estructural de arco parabólico y un viaducto de acceso al puente de 100 metros.
El puente contará con dos calzadas separadas por una mediana. En el primer tramo, el ancho de la sección será de 24,1 metros y habrá aceras en ambas márgenes de 2,1 metros de longitud. Habrá luego una sección transversal donde el ancho se ampliará a los 26,3 metros, a efectos de dotarlo con dos aceras de 3,20 metros, donde se ubicará una alienación de bancos.
El titular de Fomento, que no es partidario de colocar primeras piedras, no obvió su condición de lucense y recordó que se trata de una infraestructura que comenzó su andadura por los despachos en el 2004.
En una mirada retrospectiva dijo que tenía 13 años cuando en Lugo se inauguró otro puente (1975) y 34 años después «seguimos llamando 'nuevo' al que fue el segundo puente sobre el río Miño».
«Lugo, no puede permitirse por mucho más tiempo continuar compartiendo el tráfico a través de un puente milenario de bases romanas», aseveró el ministro, quien, además anunció que el de hoy no será el único puente que se construirá en Lugo.
Fue en este punto donde concretó que también se construirá un nuevo viaducto sobre el río Miño, que se corresponderá al tramo Nadela-Vilamoure de la autovía a Santiago y que tendrá unos 400 metros de longitud.
Blanco aprovechó su intervención para apuntar que el gobierno Central invertirá en Lugo, el próximo año, más de 300 millones euros que permitirán «crear o mantener» más de 8.500 empleos en la provincia.
«Invertimos en carreteras en Lugo más que en provincias como Barcelona o Valencia. Y lo hacemos porque así se muestra necesario en términos de cohesión territorial, criterio bajo el que siempre trabajamos», subrayó.
En un momento de su intervención aludió al senador y presidente provincial del Partido Popular, José Manuel Barreiro, presente en el acto, para advertir que en Lugo se realizarán más inversiones en dos años «que invirtieron otros en 8 años».
En la línea de compromisos con Lugo habló de la decisión que se adoptó en el departamento ministerial que dirige para «apostar» por la construcción de una estación intermodal y por «replantear» la llegada de la alta velocidad a Lugo «en las mismas condiciones que el resto de ciudades de Galicia».
Blanco acabó su intervención exhibiendo el compromiso a los asistentes al acto de que Lugo «contará con todo el esfuerzo de este ministerio para ganar el futuro».
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