El recinto ferial de Silleda acogió en la mañana de ayer nuevos exámenes organizados por la Dirección Xeral de Función Pública, dentro de la convocatoria de oposiciones para cubrir algo más de 4.100 puestos en la Administración.
Ayer les tocaba el turno a 1.980 admitidos y aspirantes a acceder al grupo A2, sin méritos. El premio eran 26 plazas del referido grupo. Los que se presentaron al final en el examen, entre los que había mayoría femenina, se encontraron inicialmente con el alivio de que solo eran 962, el 48,6% de los admitidos, pero les iba a tocar después enfrentarse a un duro test, con un centenar de preguntas a las que tenían que responder en dos horas, con un panel que recogía la cuenta atrás.
El tribunal decidió admitir a un opositor que no figuraba en el listado pero que aseguró que había cumplimentado todos los trámites, algo que deberá comprobarse a posteriori.
Sorprendió el mínimo porcentaje de aspirantes que desistieron de seguir con el test según iban comprobando los contenidos. Al final, casi el 20% de los presentados agotó el tiempo de dos horas que tenían.
La sensación global de muchos de los presentados era la de haberse enfrentado a un duro y difícil test. Media hora después, todos podían comprobar en un panel exterior las respuestas correctas.
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